En el año de 1928,
según la Guía general de la provincia de
León de Mourille López, y el Anuario
General de España, cuenta La Bañeza con 4.293 habitantes (incluidos los
lugares de Sacaojos, San Mamés y San Pelayo, aún habitado), y expide ya
afamadas alubias en grandes cantidades, surtiendo sus almacenistas de patatas y
de aquellas y otras legumbres a numerosos establecimientos militares a lo ancho
y largo del país, como constatan los apuntes de sus autorizaciones y guías de
envío por ferrocarril en los Libros de Correspondencia del ayuntamiento,
crecientes desde 1918. Tiene fábrica de harinas, de pastas para sopa, de
aserrar maderas; de chocolate; de velas de cera; laboratorio; varias farmacias;
numerosos e importantes comercios; dos centros sociales (el Casino La Unión y
el Círculo Mercantil); un teatro (el Seoanez); un cine (el Royalty), y “fábrica
de luz” eléctrica que suministra fluido solamente a la ciudad (desde el inicio
de 1929 la Electra Bañezana de Blas Cantón Cisneros suministrará fluido
eléctrico al nuevo barrio de Santa Marina), careciendo del mismo en los
pueblos, comunicados por buenos caminos con aquélla. Se construye la carretera
La Bañeza-Alija de los Melones, y en breve se iniciará la construcción del
Puente Paulón. Es alcalde César Moro Blanco, y secretario municipal Benjamín
Fidalgo Tato.
Dispone la ciudad de
Estafeta de Correos con una cartería urbana de la que dependen carterías
rurales (que funcionan en casi todas las cabezas de ayuntamiento) y peatonías postales enlazadas con aquéllas, contratadas por subasta pública y
para varios años, y cuyos titulares (peatones)
recorren generalmente a pie o a caballo un determinado número de pueblos
distribuyendo y recogiendo la correspondencia (“por 300 pesetas anuales, más
los cinco céntimos por carta del derecho
de reparto en 1930, sin derechos pasivos, porque no es funcionario, y
sin los beneficios del retiro, ya que tampoco es obrero”), y también de
servicio telefónico, “a gran altura después de la reciente reforma y ampliación
acometida”, y telegráfico dependiente del Estado, los dos en la Plaza Mayor,
con sus mástiles en edificio al lado de la confitería de Baudilio. En marzo de
1931 se anunciaba la instalación en breve del servicio telefónico en la vecina
villa de Valencia de Don Juan, que llegaría “desde León por la carretera de
Benavente desde Villamañán y dotándolo en los pueblos del recorrido”, y el 20
de febrero de 1932 comenzaba a funcionar en la capital el teléfono de marcación
automática (lo que daría lugar, por cierto, a que corriera por la capital una
irreverente e irónica coplilla que decía: Con esto del automático / hay que
ver cómo esta León, / llamas a Casa de La Patro -uno de los abundantes
prostíbulos de la ciudad- / y contesta don Filemón -el sacerdote
director de El Diario de León-).
Contaría poco tiempo
después en la Plaza Mayor con el kiosco de prensa que en abril de 1929 solicita
instalar el tullido Ángel González, hasta agosto de 1936 en que se desmantela. Tiene
agencias de los bancos Herrero, Mercantil, Urquijo Vascongado, Central, de
Ahorro y Construcción, y Monte de Piedad y Caja de Ahorros, y corresponsalía
del Banco de España. Su estación férrea, en la línea Plasencia-Astorga, es de
1ª categoría (son de 4ª las de Valcabado del Páramo y Valderrey). Cuenta con
seis mutualidades escolares (Tesoro Infantil, Margomariángel Flórez –de las dos
era presidenta la maestra Margarita Marcos Emperador-, La Bañezana, La
Fraternal, Victoria, y Colón) existentes ya en 1921 e inscritas en la Caja
Provincial Leonesa de Previsión (colaboradora del Instituto Nacional de
Previsión), y es Victoriano Santos uno de sus maestros al final de noviembre de
1929. Se proyecta por la Sección Agronómica provincial establecer en la ciudad un
campo de demostración agrícola. Existe cuartel de la Guardia Civil, que es
cabecera de línea, y una Bandera de Partido del Somatén, además de un Pósito de
Agricultores y un Sindicato Agrícola (la Sociedad de Labradores). Solamente se
publica entonces La Hojita Parroquial
(lo venía haciendo desde 1911 –ó 1914- y lo haría hasta 1951). Del Hotel Reina
Victoria, en la calle Manuel Diz, es dueño entonces Olimpio Fernández; es
Francisco González propietario del Hotel Magín, en la de Juan de Mansilla, y el
veterinario Félix Cardillo Puerta se ocupa de la Parada equina oficial a cargo del Depósito de sementales de León establecido en el antiguo
convento de San Marcos.
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