jueves, 19 de junio de 2014

39.- La Bañeza en 1928.-

En el año de 1928, según la Guía general de la provincia de León de Mourille López, y el Anuario General de España, cuenta La Bañeza con 4.293 habitantes (incluidos los lugares de Sacaojos, San Mamés y San Pelayo, aún habitado), y expide ya afamadas alubias en grandes cantidades, surtiendo sus almacenistas de patatas y de aquellas y otras legumbres a numerosos establecimientos militares a lo ancho y largo del país, como constatan los apuntes de sus autorizaciones y guías de envío por ferrocarril en los Libros de Correspondencia del ayuntamiento, crecientes desde 1918. Tiene fábrica de harinas, de pastas para sopa, de aserrar maderas; de chocolate; de velas de cera; laboratorio; varias farmacias; numerosos e importantes comercios; dos centros sociales (el Casino La Unión y el Círculo Mercantil); un teatro (el Seoanez); un cine (el Royalty), y “fábrica de luz” eléctrica que suministra fluido solamente a la ciudad (desde el inicio de 1929 la Electra Bañezana de Blas Cantón Cisneros suministrará fluido eléctrico al nuevo barrio de Santa Marina), careciendo del mismo en los pueblos, comunicados por buenos caminos con aquélla. Se construye la carretera La Bañeza-Alija de los Melones, y en breve se iniciará la construcción del Puente Paulón. Es alcalde César Moro Blanco, y secretario municipal Benjamín Fidalgo Tato.  
Dispone la ciudad de Estafeta de Correos con una cartería urbana de la que dependen carterías rurales (que funcionan en casi todas las cabezas de ayuntamiento) y peatonías postales enlazadas con aquéllas, contratadas por subasta pública y para varios años, y cuyos titulares (peatones) recorren generalmente a pie o a caballo un determinado número de pueblos distribuyendo y recogiendo la correspondencia (“por 300 pesetas anuales, más los cinco céntimos por carta del derecho  de reparto en 1930, sin derechos pasivos, porque no es funcionario, y sin los beneficios del retiro, ya que tampoco es obrero”), y también de servicio telefónico, “a gran altura después de la reciente reforma y ampliación acometida”, y telegráfico dependiente del Estado, los dos en la Plaza Mayor, con sus mástiles en edificio al lado de la confitería de Baudilio. En marzo de 1931 se anunciaba la instalación en breve del servicio telefónico en la vecina villa de Valencia de Don Juan, que llegaría “desde León por la carretera de Benavente desde Villamañán y dotándolo en los pueblos del recorrido”, y el 20 de febrero de 1932 comenzaba a funcionar en la capital el teléfono de marcación automática (lo que daría lugar, por cierto, a que corriera por la capital una irreverente e irónica coplilla que decía: Con esto del automático / hay que ver cómo esta León, / llamas a Casa de La Patro -uno de los abundantes prostíbulos de la ciudad- / y contesta don Filemón -el sacerdote director de El Diario de León-).
Contaría poco tiempo después en la Plaza Mayor con el kiosco de prensa que en abril de 1929 solicita instalar el tullido Ángel González, hasta agosto de 1936 en que se desmantela. Tiene agencias de los bancos Herrero, Mercantil, Urquijo Vascongado, Central, de Ahorro y Construcción, y Monte de Piedad y Caja de Ahorros, y corresponsalía del Banco de España. Su estación férrea, en la línea Plasencia-Astorga, es de 1ª categoría (son de 4ª las de Valcabado del Páramo y Valderrey). Cuenta con seis mutualidades escolares (Tesoro Infantil, Margomariángel Flórez –de las dos era presidenta la maestra Margarita Marcos Emperador-, La Bañezana, La Fraternal, Victoria, y Colón) existentes ya en 1921 e inscritas en la Caja Provincial Leonesa de Previsión (colaboradora del Instituto Nacional de Previsión), y es Victoriano Santos uno de sus maestros al final de noviembre de 1929. Se proyecta por la Sección Agronómica provincial establecer en la ciudad un campo de demostración agrícola. Existe cuartel de la Guardia Civil, que es cabecera de línea, y una Bandera de Partido del Somatén, además de un Pósito de Agricultores y un Sindicato Agrícola (la Sociedad de Labradores). Solamente se publica entonces La Hojita Parroquial (lo venía haciendo desde 1911 –ó 1914- y lo haría hasta 1951). Del Hotel Reina Victoria, en la calle Manuel Diz, es dueño entonces Olimpio Fernández; es Francisco González propietario del Hotel Magín, en la de Juan de Mansilla, y el veterinario Félix Cardillo Puerta se ocupa de la Parada equina oficial a cargo del Depósito de sementales de León establecido en el antiguo convento de San Marcos.

38.- El primer 1º de Mayo en La Bañeza.-

Por las páginas de El Jaleo sabemos que se dio el 1 de mayo de 1914 la primera celebración en La Bañeza de la fiesta del trabajo, “organizada por la Asociación Obrera de la ciudad (fundada el año anterior, a lo que parece) para aumentar el fomento y progreso de todas sus federaciones”. El programa, según se recoge en el número extraordinario que el 3 de mayo el periódico dedica al acontecimiento, incluyó la salida a las 9 de la mañana de la comitiva del Centro Obrero (alojado en el edificio de La Caridad) hacia el Ayuntamiento, en el que entregó una petición para poner fin a la campaña de Melilla, para continuar recorriendo acompañados de la Banda Municipal de Másica las principales calles, a lo que seguirá en el Teatro un mitin presidido por la junta directiva, de la que es secretario Nicolás Fernández Sampedro (sería concejal en 1919) y presidente Bartolomé González, y “al que puede concurrir todo el que lo desee (pero sin perturbar el orden)”, y a éste, a las tres de la tarde, una gira campestre “al monte de los opulentos almacenistas Seoanez” (se trataba de Mariano Seoanez Quiñones y sus hijos José y César Seoanez Romero).
En el mitin “estuvo muy dignamente representado el bello sexo”, y se dieron la adhesión del industrial Blas Cantón Cisneros (gerente de La Electra Bañezana), que no pudo asistir, y las intervenciones de Marcelo Toral Castro, entonces maestro en Valdesandinas; del también maestro Servando Juárez Prieto, y de Lorenzo Ruiz, “reprobando la odiosa distinción de castas que ha de ser sustituida por la práctica del principio socialista de ‘todo para todos y todos para todo’, a la que se llegará por la emancipación que los obreros realizarán por y para sí mismos”, y aludiendo al regeneracionismo por la escuela y la despensa que ya Joaquín Costa defendiera (bien que con un cierto talante autoritario), plasmado en la edificante procura de sus asociados para el Centro Obrero de La Bañeza de “libros que leer antes que bancos donde sentarse”; se señaló la siempre presente Cuestión Social, y se abogó por la unidad, por el respeto como principio socialista, y por la instrucción de los trabajadores, de aquellos asalariados jornaleros que en La Bañeza cobraban entonces “una peseta por un día de sudor”. 
En el mismo suplemento se reseña la celebración del 1º de Mayo en Astorga, con manifestación por la mañana y gira campestre por la tarde en la pradera de la Eragudina, con banda municipal, pianos manubrios, gaitas, tamboriles y panderetas, y de remate velada teatral representando por aficionados el drama Juan José, de Dicenta, y el juguete cómico-lírico Los baturros. Y en el número del 31 de mayo se ensalza la ejemplar manera en que transcurrió desde el principio al fin aquella primera celebración obrera bañezana, “con el mejor orden y sin el menor incidente”, y se agradece al exalcalde Julio Fernández y Fernández Núñez (abogado, concejal en 1901 y alcalde en varias ocasiones, designado en 1915 diputado provincial por Astorga-La Bañeza, y presidente de la Diputación en 1921-1922, destinado en 1923 para ocupar el gobierno civil de Valladolid, lo que impidió el golpe de estado de septiembre de aquel año, siendo nombrado en febrero de 1931 para el de Albacete), “altruista, obrero intelectual y protector honorable”, la biblioteca donada a la Sociedad Obrera, extendiéndose también la gratitud “a los patronos que han ingresado en nuestras filas” (tal vez fuera uno de ellos Álvaro Valderas Blanco, inhabitual empresario con iniciativas colectivistas). Con parecidas actividades y con idéntico orden se celebró la fiesta del trabajo en la ciudad en 1917 según consignó Elisardo Moro García en su libro-diario Maruja. Desde la cuna al sepulcro. Diario de un corazón, un curioso documento sobre La Bañeza de principios del siglo XX, enhebrado en las cartas a su pequeña hija de cinco años fallecida e impregnadas de la morbosidad necrológica de la que hace gala el autor, influenciado tal vez por su profesión de funerario (además de maestro y titular de una fábrica de cera).

Se noticia también la comunión pascual de los reclusos de la Cárcel del Partido, y en el de julio se narra la visita del redactor a sus ocupantes (entre ellos Pepe, de doce años y de Audanzas del Valle, preso por haber matado, sin querer, a otro chiquillo como él) y dependencias, “todas limpias como una taza de plata”, también el amplio local de la escuela elemental próxima a inaugurarse dotada de mobiliario por la Junta del Patronato de Reclusos y Libertos y de biblioteca por el Estado. A iniciativa del presidente de aquella Junta, el juez de Instrucción don Luis Zapatero González, se insta a la población a que donen a dicha biblioteca “los libros que reuniendo las necesarias condiciones de moralidad tengan sobrantes en las suyas” para que todos puedan ser usados no solo por la población penal sino por cualquier particular que lo desee, condición altamente beneficiosa en una ciudad que carece por entonces de toda biblioteca pública y en la que al falto de recursos le es imposible adquirir un libro con el cual instruirse o deleitarse.
Pablo Iglesias en Vigo, al frente de una manifestación obrera por las ocho horas de trabajo.

martes, 10 de junio de 2014

37.- Penurias escolares en 1934.-

Maestra y niñas de una escuela en La Cabrera en 1934

A la mitad de enero de 1934, a petición de los maestros (maestra y maestro) regentes de las escuelas unitarias del local de Severino Hernández Cancelas, se colocan en ellas unos cristales; el arreglo del retrete ha de hacerlo por su cuenta el arrendador de los locales, que se dotaban por entonces de estufas y de luz eléctrica, por cuya instalación se abonaban 77 pesetas al industrial Bernardo Canton Blanco, titular de la compañía Electra Bañezana.
Manifestaba por entonces el ministro de Instrucción Pública que el asunto de la calefacción de las escuelas corresponde a los ayuntamientos (por carecer de ella se habían cerrado en Madrid cinco grupos escolares), aunque “por una sola vez y sin continuidad” se ocupará de ello el Estado, que tendrá que rebajar el presupuesto de su departamento al hacerse cargo de los gastos de calefacción de las escuelas municipales, cerradas muchas de ellas en España por negarse los ayuntamientos a pagarla. En La Bañeza en el pleno del 14 de febrero se desechaba la petición de los maestros encargados de las escuelas unitarias de que se les provea de carbón para las estufas recién instaladas. Ya se había desestimado una solicitud semejante de las escuelas graduadas por considerar que el Estado les da consignación para calefacción (en realidad, se dice, 150 pesetas para todos los gastos de atenciones y servicios), y se propone la intervención del delegado municipal en el Consejo local de Primera Enseñanza, el concejal Joaquín Lombó Pollán, y la convocatoria de una reunión del mismo, cosa difícil dice el delegado (no se reunió ni cuando en el otoño de 1933 se clausuraron las escuelas), que añade que funciona irregularmente y manifiesta su deseo de, por ello, dimitir como vocal. Se reconoce que 30 pesetas es poca cantidad para la calefacción de cada escuela, aunque se puede contar, se dice, con la gratificación que por la enseñanza de adultos reciben los maestros.
En la sesión municipal del 18 de abril se acuerda realizar las obras necesarias en el pavimento de la escuela de Sacaojos, ya en mal estado bajo el mandato del anterior alcalde, pero que no se reparó por no dilucidar entonces si las obras correspondían al ayuntamiento bañezano o a la Junta administrativa de la pedanía. Debió de hacerse aquél cargo de su estado, “pésimo (según el informe del arquitecto municipal del 13 de junio) tanto en la planta baja como la casa del maestro, por lo que debiera de construirse otra nueva”, y se acuerda al acabar el mes repararla durante las vacaciones de verano, ya que no se encontró en el pueblo local adecuado para sustituirla, ni tampoco a la vivienda del docente. Ya en agosto, dado que el importe de reparación de la casa-escuela según el proyecto del arquitecto municipal sería sobre una casa ruinosa, lo que representará perderla, se acuerda estudiar la conveniencia de construir un edificio de nueva planta, convocando a tal efecto a la Junta vecinal para ver si tal construcción puede abordarse, y como las posibilidades y condiciones aportadas no satisfacen a la corporación bañezana (el pueblo acarrearía y cedería la piedra de sus canteras y tres árboles para la madera –ya en diciembre dirán hacerse tan solo cargo del transporte de la piedra-, pero debía ser construida por el ayuntamiento), después de votarse en el pleno del día 29 se decide esperar a que la construya el Estado, frente a la desechada alternativa de ser levantada por el municipio, que satisface a la minoría socialista.
No eran las únicas escuelas en lamentable estado: por las mismas fechas las de Jiménez de Jamuz, y también las casas-vivienda de los maestros, estaban en completa ruina, y acordaba la corporación del ayuntamiento al que la pedanía pertenece vender en pública subasta (con la urgencia que el caso requiere) un solar municipal bien situado y conocido por el Pósito y reformar unas y otras con los fondos obtenidos. A otro de los maestros nacionales en el pueblo se le enviaba con igual premura uno o dos albañiles que a cuenta del ayuntamiento le recorran y reformen la casa-habitación. Finalizando el mes de julio los corporativos habían ya acordado la necesidad de construir nuevas escuelas, y a mediados de septiembre se aprobaba la cuenta de 300 pesetas por el alquiler en 1932 y 1933 de la casa-habitación y edificio escuela de niñas de Santa Elena de Jamuz a Manuel de Blas del Palacio.


A la mitad de julio la Dirección General de Primera Enseñanza había enviado un aparato de proyección para las Escuelas Graduadas bañezanas, y se denunciaban por entonces desde el semanario socialista astorgano El Combate algunas irregularidades y desatenciones en la primera enseñanza, como eran las de que en Castrocalbón la maestra no apareciera por su escuela, lo mismo que hacía la de Soguillos, en Laguna Dalga, y en La Bañeza redujera su dedicación a ella la maestra que vivía en Astorga y se desplazaba cada día en tren entre las dos ciudades (se trataba de Tránsito Castro González, la esposa del abogado astorgano Olegario Combarros)


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por José Cabañas



Del libro “LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA” (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas – Valduerna, Valdería, vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga- de 1808 a 1936), recientemente publicado en Ediciones del Lobo Sapiens por José Cabañas González.
(+ info en www.jiminiegos36.com)