viernes, 14 de julio de 2017
Los 110 años del Diario de León
José Cruz Cabo
El viernes tuve la satisfacción de poder asistir a la inauguración de la Exposición de los 110 años del Diario de León, en el que estuve de corresponsal durante casi treinta años.
La exposición está instalada en el Citba de La Bañeza o la harinera. Detrás de la Oficina de Turismo con una cantidad de imágenes y textos de diversas épocas que demuestran la gran importancia de este diario provincial en tantos años de existencia.
Naturalmente la mayoría de los que vinieron a la inauguración, incluído su director Joaquín S. Torné, no me conocían, solo uno que fue también futbolista del equipo bañezano. Canelas, sabia mi historia porque cuando finalizó su etapa de futbolista seguimos viéndonos y hasta coincidiendo cuando el Diario tuvo aquí oficina.
En la inauguración estuvo presente el Presidente de la Diputación, Juan Martínez Majo, que dijo que esta exposición resume los 110 años de un diario siempre al servicio de la provincia de León. El alcalde de nuestra ciudad, José Miguel Palazuelo, expresó su satisfacción por haber conseguido que El Diario montara aquí esta maravillosa exposición que además viene a valorar las tres cosas más importantes de la ciudad, con impresionantes fotografías del Carnaval, la Semana Santa y la Carrera de Motos. Tuvo a bien acordarse de los tres escritores bañezanos que hemos estado en este centenario periódico, Antonio Núñez, el famoso Chencho, que empezó en Proa y termino su vida periodística en este diario y Pepe Cruz, un servidor, que estuvo de corresponsal casi treinta años escribiendo de nuestra ciudad en este diario.
Finalizó los discursos el director del Diario, que destacó la magnífica sede de la Exposición que finalizará con el mes, porque se combina un símbolo de la ciudad, como es este mara villoso espacio, con los 110 años de la historia de nuestro y de todos los leoneses, este periódico centenario.
Fianalizado el acto hubo una invitación para todos los asistentes en la segunda planta de la Harinera.
miércoles, 12 de julio de 2017
Cuando solo los pobres servían a la Patria.
JOSÉ CABAÑAS
Del libro “LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA” (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Ba-ñezanas – Valduerna, Valdería, vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales de 1808 a 1936), publicado en el año 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (+ info en www.jiminiegos36.com)
Prosiguió en el siglo XX la guerra marroquí iniciada en 1859, “cuando España alzó banderas contra el moro” (de las iniciales campañas de aquel año y el siguiente sobrevivió el bañezano José Monroy Santos, honrado como héroe “pensionado de supervivencia” a la altura de 1916), y que tantas aprensiones y temores suscitó entre tantas generaciones de quintos sorteados y en sus familias (todavía apesadumbradas en la década de los sesenta cuando al mozo le tocaba “pa África”), y lo hizo entre escasos triunfos como Alhucemas y sonados desastres como los del Barranco del Lobo en julio de 1909 y Annual en el mismo mes de 1921, en medio de un sistema de reclutamiento que permitía a los pudientes, privilegiados, y clases acomodadas quedar exentos, rescatados, de la incorporación a filas (en 1912 se estableció el Servicio militar obligatorio, aunque persistió el privilegio de los soldados de cuota, los que mediante pago gozaban de contribuir con una prestación aligerada y reducida al solo periodo de instrucción durante seis meses), o ser sustituidos mediante el abono de un canon, que era de 6.000 reales en 1910 y de 2.000 pesetas en 1916, cantidades que desde luego no estaban al alcance del pueblo, habida cuenta que el sustento diario de un trabajador ascendía entonces a unos 10 reales -2,50 pesetas-, y que la economía de la época contaba con una muy escasa circulación dineraria, por lo que generalmente los menos acomodados eran prófugos o se autolesionaban y los adinerados se redimían o sustituían por otro mozo al amparo de las posibilidades ofrecidas por la ley.
Además, la mayor parte de los reservistas eran pobres campesinos y obreros cuyos intereses nada tenían que ver con los que se ventilaban en la contienda, padres de familia en las que la única fuente de ingresos era el trabajo de éstos. Mientras, los hijos de los ricos compraban al vástago de
un trabajador para que ocupara su plaza en África, lo que con profusión y acierto era denominado en el periodo como trata de blancos. En La Bañeza en 1916 pudo permitirse tal discriminatorio privilegio el recluta Julián Fernández de la Poza, al que al inicio de aquel año solicitaban de la Caja de Recluta de Astorga “la presentación de la carta de pago de la cuota militar”, al igual que Odón Alonso González y José Cabo Valenciano en 1921.
Eran formas de eludir la “contribución de sangre” la “redención a metálico” (primero y desde 1836), además de la “sustitución personal” después, y otras exenciones (cambiar un número bajo por otro alto en el sorteo), así como las que originaron el negocio de los Seguros de Quintas que florecieron a su costa, en unos tiempos en los que las frecuentes guerras hacían de la prestación del Servicio militar un importante riesgo aun en el caso de volver de ellas con vida.
Ya en 1819 Pascual Martínez Fuertes, acaudalado de Boisán, había contratado con Joaquina Mielgo y su hijo Miguel López Mielgo, del mismo pueblo, para que éste sirva a la Patria como sustituto que reemplazará como soldado a su hijo Francisco Martínez Martínez (apodado Cuarentavacas), pagándole 10.000 reales -2.500 pesetas-, un precio elevado según los contratos similares que regían aquellos años (en Santa Marina del Rey se pagaban entre 5.000 y 6.000 reales), seguramente no menos que el riesgo que debió de afrontar el reclutado, que se encontró de pleno con la sublevación del general Riego y fue quizá llevado a América, en aquellos años tan revueltos en España y en sus posesiones de ultramar. La esposa del entonces sustituido contrataría en 1855 con Tiburcio Otero, de Villalibre de Somoza, por 4.000 reales, la sustitución de su hijo Santiago Martínez Criado (en lo que parece que era ya una costumbre famIliar).
En 1847 Juan Martínez, de Jiménez de Jamuz, sustituía por 4.200 reales (“o afianzando el doble”) la suerte de soldado de su hijo Cayetano. En 1856 la viuda Agustina Vidales, del mismo pueblo, libra a su hijo Mateo Vidal Vidales “que sostenía la labranza en la familia” y había obtenido el primer número en el sorteo, cambiándolo con el del mozo Agustín López, de Villanueva de Jamuz, “exento de cupo” al sortear (solo se reclutaba a la quinta parte de los integrantes del reemplazo, y de ello venía lo de quinto), pero que servirá en su lugar los 8 años entonces establecidos y al que entregará 1.000 reales al año siguiente y un traje completo cuando se licencie. En 1858 Ambrosio Peñín sustituye a su hijo Antonio por Antonio González, de Quintana y Congosto, al que paga 5.500 reales. Felipe Pérez, de Tabuyuelo de Jamuz, se cambia por 3.000 pesetas en 1863 por el hijo del amo con el que estaba de criado para ser alistado en vez de aquel por otros tres después de haber servido ya tres años en África. El confitero bañezano Manuel Fernández Centeno halla en 1878 sus-tituto para su hijo Manuel en el jiminiego Jacinto García Sanjuán, al que paga 6.500 reales, y en el mismo año y por 6.600 Inocencio Santamaría Vivas, de Jiménez de Jamuz, sustituye a su hijo Pablo Santamaría Fuertes, al que necesita en los trabajos alfareros, por un mozo de 22 años de Posada de la Valduerna.
Y si cierto fuera lo que la bañezana Josefina Alonso Ruiz nos dice que oyó contar siempre en su casa, rescatado habría sido también, a la altura de 1820 y con el dinero que para ello le prestara su bisabuelo, el que llegaría a ser oficial del Ejército y perseguido liberal, además de afamado relojero londinense, José Rodríguez Losada (constructor en 1866 del reloj enclavado en la madrile-a Puerta del Sol), que años después enviaba a su benefactor un reloj de oro (que aún conserva la familia) en agradecimiento por su ayuda.
Del libro “LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA” (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Ba-ñezanas – Valduerna, Valdería, vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales de 1808 a 1936), publicado en el año 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (+ info en www.jiminiegos36.com)
Prosiguió en el siglo XX la guerra marroquí iniciada en 1859, “cuando España alzó banderas contra el moro” (de las iniciales campañas de aquel año y el siguiente sobrevivió el bañezano José Monroy Santos, honrado como héroe “pensionado de supervivencia” a la altura de 1916), y que tantas aprensiones y temores suscitó entre tantas generaciones de quintos sorteados y en sus familias (todavía apesadumbradas en la década de los sesenta cuando al mozo le tocaba “pa África”), y lo hizo entre escasos triunfos como Alhucemas y sonados desastres como los del Barranco del Lobo en julio de 1909 y Annual en el mismo mes de 1921, en medio de un sistema de reclutamiento que permitía a los pudientes, privilegiados, y clases acomodadas quedar exentos, rescatados, de la incorporación a filas (en 1912 se estableció el Servicio militar obligatorio, aunque persistió el privilegio de los soldados de cuota, los que mediante pago gozaban de contribuir con una prestación aligerada y reducida al solo periodo de instrucción durante seis meses), o ser sustituidos mediante el abono de un canon, que era de 6.000 reales en 1910 y de 2.000 pesetas en 1916, cantidades que desde luego no estaban al alcance del pueblo, habida cuenta que el sustento diario de un trabajador ascendía entonces a unos 10 reales -2,50 pesetas-, y que la economía de la época contaba con una muy escasa circulación dineraria, por lo que generalmente los menos acomodados eran prófugos o se autolesionaban y los adinerados se redimían o sustituían por otro mozo al amparo de las posibilidades ofrecidas por la ley.
Además, la mayor parte de los reservistas eran pobres campesinos y obreros cuyos intereses nada tenían que ver con los que se ventilaban en la contienda, padres de familia en las que la única fuente de ingresos era el trabajo de éstos. Mientras, los hijos de los ricos compraban al vástago de
un trabajador para que ocupara su plaza en África, lo que con profusión y acierto era denominado en el periodo como trata de blancos. En La Bañeza en 1916 pudo permitirse tal discriminatorio privilegio el recluta Julián Fernández de la Poza, al que al inicio de aquel año solicitaban de la Caja de Recluta de Astorga “la presentación de la carta de pago de la cuota militar”, al igual que Odón Alonso González y José Cabo Valenciano en 1921.
Eran formas de eludir la “contribución de sangre” la “redención a metálico” (primero y desde 1836), además de la “sustitución personal” después, y otras exenciones (cambiar un número bajo por otro alto en el sorteo), así como las que originaron el negocio de los Seguros de Quintas que florecieron a su costa, en unos tiempos en los que las frecuentes guerras hacían de la prestación del Servicio militar un importante riesgo aun en el caso de volver de ellas con vida.
Ya en 1819 Pascual Martínez Fuertes, acaudalado de Boisán, había contratado con Joaquina Mielgo y su hijo Miguel López Mielgo, del mismo pueblo, para que éste sirva a la Patria como sustituto que reemplazará como soldado a su hijo Francisco Martínez Martínez (apodado Cuarentavacas), pagándole 10.000 reales -2.500 pesetas-, un precio elevado según los contratos similares que regían aquellos años (en Santa Marina del Rey se pagaban entre 5.000 y 6.000 reales), seguramente no menos que el riesgo que debió de afrontar el reclutado, que se encontró de pleno con la sublevación del general Riego y fue quizá llevado a América, en aquellos años tan revueltos en España y en sus posesiones de ultramar. La esposa del entonces sustituido contrataría en 1855 con Tiburcio Otero, de Villalibre de Somoza, por 4.000 reales, la sustitución de su hijo Santiago Martínez Criado (en lo que parece que era ya una costumbre famIliar).
En 1847 Juan Martínez, de Jiménez de Jamuz, sustituía por 4.200 reales (“o afianzando el doble”) la suerte de soldado de su hijo Cayetano. En 1856 la viuda Agustina Vidales, del mismo pueblo, libra a su hijo Mateo Vidal Vidales “que sostenía la labranza en la familia” y había obtenido el primer número en el sorteo, cambiándolo con el del mozo Agustín López, de Villanueva de Jamuz, “exento de cupo” al sortear (solo se reclutaba a la quinta parte de los integrantes del reemplazo, y de ello venía lo de quinto), pero que servirá en su lugar los 8 años entonces establecidos y al que entregará 1.000 reales al año siguiente y un traje completo cuando se licencie. En 1858 Ambrosio Peñín sustituye a su hijo Antonio por Antonio González, de Quintana y Congosto, al que paga 5.500 reales. Felipe Pérez, de Tabuyuelo de Jamuz, se cambia por 3.000 pesetas en 1863 por el hijo del amo con el que estaba de criado para ser alistado en vez de aquel por otros tres después de haber servido ya tres años en África. El confitero bañezano Manuel Fernández Centeno halla en 1878 sus-tituto para su hijo Manuel en el jiminiego Jacinto García Sanjuán, al que paga 6.500 reales, y en el mismo año y por 6.600 Inocencio Santamaría Vivas, de Jiménez de Jamuz, sustituye a su hijo Pablo Santamaría Fuertes, al que necesita en los trabajos alfareros, por un mozo de 22 años de Posada de la Valduerna.
Y si cierto fuera lo que la bañezana Josefina Alonso Ruiz nos dice que oyó contar siempre en su casa, rescatado habría sido también, a la altura de 1820 y con el dinero que para ello le prestara su bisabuelo, el que llegaría a ser oficial del Ejército y perseguido liberal, además de afamado relojero londinense, José Rodríguez Losada (constructor en 1866 del reloj enclavado en la madrile-a Puerta del Sol), que años después enviaba a su benefactor un reloj de oro (que aún conserva la familia) en agradecimiento por su ayuda.
martes, 20 de junio de 2017
Una Novela que puede convertirse en historia
José Cruz Cabo
Hace unos días me regaló su autor, en agradecimiento a un pequeño trabajo, una novela que no solo me ha hecho pasar unos buenísimos ratos, sino que puede que con el tiempo termine siendo realidad lo que cuenta
La novela es original del paisano de nuestra zona Jesús Emilio Ramos y se titula “Arturo, Rey”.
hacia tiempo que no me divertía tanto en una novela que desde el momento que inicié su lectura, comencé a pasarlo muy bien con ella y la cosa no paró hasta que la finalicé. Después hice un balance de su contenido y terminé por pensar que los hechos que se cuentan en la misma pueden llegar en un tiempo no muy largo, siendo verdad y acarreando problemas a los que son los personajes ficticios pero que pueden terminar por ser reales de otros parecidos a los que se narra en esta magnífica novela.
Jesús Enrique Ramos ha sabido hacer un relato creíble, crear unos personajes ficticios pero que con otros nombres, pueden llegar ser reales y realizar una hazaña parecida porque en este caso la ficción puede convertirse en realidad no tardando mucho.
”Arturo, Rey” está muy bien construida, se lee con alegría y sobre todo narra con fidelidad las formas de ser y vivir de una comunidad española, que puede llegar a ser verdadera y real.
Es una narración que, al que le guste la lectura, esta obra de uno de nuestros paisanos que sabe lo que cuenta y sabe como contarlo, para que la gente lea su novela con satisfacción y alegría. Merece la pena, comprarla y leerla.
martes, 6 de junio de 2017
Dos grandes piezas musicales que no se han vuelto a tocar
José Cruz Cabo
Recuerdo con emoción, la puesta en escena en el entonces Teatro Pérez Alonso, que se estrenó a nivel mundial en nuestra ciudad, gracias asus creadores, Antonio Alonso González y Odón Alonso González, el primero realizó el texto de la zarzuela y el segundo puso la música como en el Himno a La Bañeza o “Que sola quedas Madre mia.
La zarzuela dirigida por Odón Alonso con la orquesta entonces de Educación y Descanso y cantantes aficionados leoneses, levantó una gran emoción en el teatro Pérez Alonso que se llenó hasta la bandera. La zarzuela se denominaba “Rosina, o así se quiere en mi tierra”. La Música la volvimos a escuchar en el templete de la Plaza Mayor dirigida por el genio musical bañezano Odón Alonso González.
Posteriormente, y gracias al trabajo de nuestro siempre recordado Cronista Oficial, Conrado Blanco, escuché que otro bañezano, Manuel Fernández y Fernández-Nuñez, había escrito una partitura sobre temas leoneses, antes de nacer yo, llamada “Aurora”, que fue estrenada en Madrid, por la Banda Municipal de la capital de España, en el templete del retiro con un exito enorme. En nuestra ciudad, gracias a los desvelos y trabajos de Conrado se tocó solo una vez en el entonces Cine Salamanca, el día de la patrona, por la banda de música de la Academia de Artilleria de Segovia, en un grandísimo concierto que dejó honda huella en nuestra ciudad.Tengo entendido que ambas partituras, fueron regaladas por sus autores a nuestra banda y quedaron en el archivo de la misma, pero nunca se volvieron a intepretar en público y no se si todavía el archivo de la banda las tiene y puede volver a interpretarlas alguna vez. Espero que la gran Pachi Vélez, recoga el guante y si están las partituras, vuelvan a escucharse en público en nuestra ciudad.
Porque precisamente don Manuel F. Núñez tiene canciones y hasta el texto de una ópera que realizó para un músico de su época de Burgos. Este Gran Bañezano nos deleitó durante bastante tiempo con unos artículos, cuando se publicaba El Adelanto en Gráficas Rafael, titulados “Hace Cincuenta y Años”, y al poco tiempo de finalizar los mismos murió en Madrid donde residia, yo le conocí paseando por nuestra ciudad con su capa, pero nunca hablé con él. Si se pudiera recoger toda la producción tanto musical como novelística y libros de todo tipo como medicina, consejos legales, musicología eccetera, ya que fue sin duda el personaje más importante que ha tenido nuestra ciudad a lo largo de los siglos. Una pena que toda su producción musical y literaria no se conozca en nuestra ciudad.
lunes, 5 de junio de 2017
Dos grandes piezas musicales que no se han vuelto a tocar
José Cruz Cabo
Recuerdo con emoción, la puesta en escena en el entonces Teatro Pérez Alonso, que se estrenó a nivel mundial en nuestra ciudad, gracias asus creadores, Antonio Alonso González y Odón Alonso González, el primero realizó el texto de la zarzuela y el segundo puso la música como en el Himno a La Bañeza o “Que sola quedas Madre mia.
La zarzuela dirigida por Odón Alonso con la orquesta entonces de Educación y Descanso y cantantes aficionados leoneses, levantó una gran emoción en el teatro Pérez Alonso que se llenó hasta la bandera. La zarzuela se denominaba “Rosina, o así se quiere en mi tierra”. La Música la volvimos a escuchar en el templete de la Plaza Mayor dirigida por el genio musical bañezano Odón Alonso González.
Posteriormente, y gracias al trabajo de nuestro siempre recordado Cronista Oficial, Conrado Blanco, escuché que otro bañezano, Manuel Fernández y Fernández-Nuñez, había escrito una partitura sobre temas leoneses, antes de nacer yo, llamada “Aurora”, que fue estrenada en Madrid, por la Banda Municipal de la capital de España, en el templete del retiro con un exito enorme. En nuestra ciudad, gracias a los desvelos y trabajos de Conrado se tocó una vez en el entonces Cine Salamanca, por nuestra magnífica Banda Municipal y dirigia Don Jesús Pérez.
Tengo entendido que ambas partituras, fueron regaladas por sus autores a nuestra banda y quedaron en el archivo de la misma, pero nunca se volvieron a intepretar en público y no se si todavía el archivo de la banda las tiene y puede volver a interpretarlas alguna vez.
Espero que la gran Pachi Vélez, recoga el guante y si están las partituras, vuelvan a escucharse en público en nuestra ciudad.
Porque precisamente don Manuel F. Núñez tiene canciones y hasta el texto de una ópera que realizó para un músico de su época de Burgos. Este Gran Bañezano nos deleitó durante bastante tiempo con unos artículos, cuando se publicaba El Adelanto en Gráficas Rafael, titulados “Hace Cincuenta y Años”, y al poco tiempo de finalizar los mismos murió en Madrid donde residia, yo le conocí paseando por nuestra ciudad con su capa, pero nunca hablé con él. Si se pudiera recoger toda la producción tanto musical como novelística y libros de todo tipo como medicina, consejos legales, musicología eccetera, ya que fue sin duda el personaje más importante que ha tenido nuestra ciudad a lo largo de los siglos. Una pena que toda su producción musical y literaria no se conozca en nuestra ciudad.
viernes, 2 de junio de 2017
ULTRA TRAIL ALDEAS DO COUREL
Un lugar tan bonito como desconocido, es el trail del bosque, los castaños y los robles dominan secundados por unas fragas impresionantes, es autentica selva. el trabajo de los organizadores es de aplaudir por el ingente trabajo que supone tanto desbroce, la carrera comienza en el colegio de Seoane do Courel.
Son las 7.30 y salimos juntos 230 valientes y nerviosos corredores, 70 para la ultra, meditando sobre lo adecuado de nuestra preparación, nos esperan 5.600 de desnivel positivo, con una dificultad técnica alta y otros 160 corredores, ansiosos por dominar el temible maratón, que acompaña integro a la Ultra.
Se da la salida y comenzamos en corta bajada seguida de una pista hormigonada en fuerte subida.
Saliendo del pueblo senda de a uno, que asciende entre castaños, con algunos charcos y cursos de agua que nos hacen disfrutar, aunque como siempre los primeros Km se va demasiado deprisa, bajadas con pizarra humeda que te escupen el pié como si fueran de hielo, me lo paso en grande entre la batalla cerrada que llevan las tres primeras chicas de la corta, quedo pasmado por lo bien que bajan en un terreno tan delicado. Hemos superado previamente una ladera de roca espectacular, tiene unos 500 positivos, le llaman el tarro blanco, es todo un alucine por los contrastes del colorido de las plantas y la roca, su exigencia es alta. llegamos a un avituallamiento en una bonita aldea donde paro poco. Seguimos en fuerte bajada, todo son bosques, a veces las raíces y los cauces de agua ponen la sal y la pimienta, tenemos tramos inimaginables, con musgos agarrados a las rocas, cuerdas de ayuda y hasta cuevas en las que era necesario el uso de frontal, todos tenemos caídas, pasamos por pozas, cascadas y todo en un ambiente de magia y exigencia física, trepadas agarrándote de los arboles para avanzar y bajadas en las que abrazamos sus troncos para frenar, donde el perfil se dibuja llano, no paramos de subir y bajar.
Sobre el km 40 empezamos a soñar con alcanzar el avituallamiento de mitad de la ultra y fin de la maratón.
Descanso merecido ganado a pulso, como algo de pasta, fruta y al combate, la subida es terrorífica, son necesarias las manos y los pies, un desgaste brutal, seguido de una senda recién desbrozada, donde los tropiezos son inevitables, mucha concentración y paciencia hasta el refrigerio previo al km vertical, paro un poco y subida de campeonato, tramos de cuatro patas que te quitan la arrogancia, la velocidad de la tortuga es velocidad de crucero y la paciencia la mejor virtud.
Llegamos a un mirador espectacular, y seguimos subiendo con menos desnivel y terreno seco, bajada larguísima y descarnada hasta por fin llegar otra vez a las sendas técnicas, bosques, aldeas y rios, voy con la primera chica que me pierde, va genial en todos los terrenos, me la encuentro en el siguiente puesto y se queja de una caída que no le permite correr bien, una pierna está tocada, sale delante pero tiene que flojar y la pierdo, cruzando un río, me sale de entre los arboles un compañero aliviado, y hacemos los últimos 20 km juntos. Le marco el ritmo y vamos genial, el está muy fuerte, pero estaba un poco derrotado mentalmente y me agrada su compañía, un Compostelano de 40 años que subió al podio de su categoría, los últimos 5 km son inacabables, senda técnica en cresteo descendente, aldea y camino de bosque, toda una aventura, ya estoy en meta, ha sido todo un placer.
la chica lesionada llega a meta llorando, los piés a mayores desechos, porque se le rompieron las zapatillas y solo tenía unas de goretex, aun así ganó de calle la carrera, también el año pasado, a pesar de su juventud, grande " Vanessa Verdejo". Mi compañera de entrenos Camino Silva quedó 3ª de la general femenina, 1ª de veteranas y 30 de la general absoluta haciendo muchos kilómetros en absoluta soledad y corriendo por primera vez de noche. La felicidad es total, el terminar algo tan duro siempre te hace crecer.
JUAN CARLOS SANTIAGO DELGADO
Lo que va de ayer a hoy
José Cruz Cabo
Con motivo de las últimas noticias que nos regala el ayuntamiento, nos afilan los dientes porque hace muchos años que desde el consistorio no se podía o no se quería trabajar, como lo está haciendo en la actualidad.
Hace años se habló y la Asociación de Cabezas de Familia luchó denodadamente por conseguir para la ciudad una feculera, y se trabajó por conseguirla, el ayuntamiento de entonces no puso ningún interés y la feculera marchó para Astorga. Después se le ofreció a nuestra ciudad poner aquí la oficina de Hacienda, pero la contestación del municipio fue que no tenían sitio donde albergarla y además para darle dinero a Hacienda era una bobada, pero la oficina de Hacienda fue para Astorga y allí tienen muchos bañezanos que ir a solucionar las cosas de las contribuciones a hacienda.
Poco tiempo después y apoyado por el entonces director de la Banda Municipal, Agapito Toral, que intentó por todos los medios que el conservatorio se pudiera en nuestra ciudad, dado que había mucho interés por la música, no se le hizo caso y el conservatorio se hizo en Astorga y los alumnos de la Escuela de Música tienen que ir a examinarse a Astorga.
Sin embargo ahora el ayuntamiento no solo ha conseguido volver a recuperar el teatro, logro que hay que agradecérselo a Santiago Sevilla y Olga Cavero, aunque la corporación del Psoe consiguió la ayuda estatal para reahcerlo, ha puesto en marcha el sueño de Olga Cavero, con el grandísimo museo de las Alhajas y vestimenta Vía de la Plata, sino que ha conseguido la fábrica de harina para el gran museo del Citba, la estación para hacer la Ludoteca y donde está también el andén de la Juventud. Se hizo el camping en el mejor sitio de la ciudad, aunque los del Pepe de aquella época dijeran que no. Levantó una guardería para niños hasta tres años en la zona de la estación, se hizo el museo de la agricultura en donde está la IGP de la alubia.
Se consiguió el Centro de Dia en el Polvorín para los enfermos de alzheimer y otras demencias, con la fuerza de Maite González y compañeras de directiva y el apoyo incondicional del Ayuntamiento. La directiva de la Asociación contra el cáncer que tantos éxitos está cosechando con la valentía de Mari Trini del Canto y sus colaboradoras y colaboradores.
La cantidad de nuevos deportes que se practican en nuestra ciudad así como la Piscina climatizada y las nuevas obras en el Polideportivo y las pistas de tenis, La fundación Conrado Blanco, así como la nueva Cáritas y cientos de cosas más que no es necesario resaltar por estar a la vista de todos. No cabe duda que nuestra ciudad han cambiado para bien.
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