martes, 19 de abril de 2016

No entiendo la cabezonería (del Moto Club Bañezano)


José Cruz Cabo
El Moto Club ha organizado siempre la carrera, pero el que ha pagado siempre es el ayuntamiento. En un puesto de trabajo el que paga es el que exige. El que cobra se limita a hacer lo que le mandan y no pone pegas, porque puede quedarse sin el trabajo.
El Moto Club, del que soy socio, organiza una carrera que paga el ayuntamiento, pero quiere realizarla cuando a él le da la gana, y yo no entiendo que un cambio de fechas pueda armar tanto lio y el que organiza con el dinero del ayuntamiento, dice que no lo organiza en la fecha que le marca el que pone el dinero. La carrera de Motos, a través de los años, se ha cambiado de fechas y hasta de circuito, sin que surgiera ninguna pega. ¿Por que ahora tiene que haberla?. Yo no lo entiendo y el Moto Club no ha explicado públicamente por qué se opone a la fecha que marca el que paga, cuando parece ser que según los comerciantes y restaurantes y bares, les viene mejor los dos últimos días de las fiestas.
Espero que las cosas vuelvan a su cauce, porque el Moto Club si no organiza la carrera, esta se celebra con otro organizador, y tiene tanto éxito como siempre, y encima al ayuntamiento le sale más barato, ya puede el moto club ir cerrando por cabezota.  

martes, 5 de abril de 2016

El primer concierto que participé con la Banda

José Cruz Cabo
Corría el año 1950 y yo era trombón educando en la Banda Municipal. Los ensayos se hacian en donde hoy está el Hogar del Jubilado. El director era don Eloy y para nuestro asombró le llamaron del ayuntamiento, entonces el alcalde era Inocencio Santos, que habían pedido desde el Obispado de Astorga que querian que la banda de La Bañeza, diera un concierto en el Seminario de allí, para la curia y los muchos seminaristas que entonces llenaban el Seminario mayor, unos cuantos de La Bañeza.
Don Eloy escogió un repertorio de dos pasadobles y tres zarzuelas, que estuvimos ensayando con gran entusiasmo y llegado el dia, un autocar de Ramos nos llevó al Seminario de Astorga, donde nos recibieron con gran entusiasmo.
El concierto se desarrolló en medio del fervor y alegría de sacerdotes y seminaristas, y todo resultó perfecto. Lo que yo más recuerdo de aquella jornada, fue la cena que nos ofrecieron las Monjitas que llevaban la cocina, ya que hasta ese día nunca había asistido a una cena tan bien hecha, con toda la urbanidad de las grandes cenas, cosa a la que seguramente ninguno estábamos acostumbrados. Yo desde luego nunca había comido esos manjares que nos pusieron y para mí y para otros chavales más de nuestra banda, fue un descubrimiento culinario que no habíamos tenido nunca.
Fue el primer y único concierto que se dió fuera de la ciudad, en aquellos años, y en un lugar tan emblemático como el seminario astorgano. Pero mis recuerdos se centran en la cena degustada, ya que nunca había comido cosas tan ricas y tan bien hechas y que además tardé en volverlas a comer. 
Es verdad que algunos años las cofradías o el ayuntamiento nos daban limonada y al mendras al finalizar las procesiones del viernes santo, ya que todos los años había una discusión con la Cofradía de Jesús, porque la banda no quería tocar en la procesión de los pasos, dado que no era oficial, y más de un año nos obligó el ayuntamiento a tocar en ella y en compensación nos enviaban a la academia limonada y almendras.
También recuerdo el primer uniforme que se mandó hacer que era de color gris y el día que salimos con él, las gentes nos tomaban por barrenderos y no llegamos a terminar el desfile, ya que los músicos mayores se negaron a seguirlo y el estreno terminó con los trajes en la academia y nunca más nos volvieron hacer otros durante aquellos años, que fueron unos cuantos.
Son recuerdos de una época de mi vida que ahora se me vienen a la memoria, quizá porque voy siendo viejo y los viejos recordamos mas las cosas de la juventud.

viernes, 11 de marzo de 2016

Victoriano Cremer y su simpatia


José Cruz Cabo
Con motivo de le exposición que se ha montado en el Edificio de las Tierras bañezanas, con los dibujos y otras cosas del gran escritor y periodista, Victoriano Cremer, que estan causando sensación entre las personas que están acudiendo a verla, recordé una anécdota que me ocurrió con él debió ser por el año 1970.
Polo Martínez Martín era entonces el responsable de El Adelanto y había iniciado ese año el concurso periodístico “Ciudad de La Bañeza”, que duró unos años, hasta que se cambió por la Alubia de oro.
El caso es que Victoriano Cremer fue invitado a ser jurado de dicho premio y vino con Juan Florencio Pérez, más conocido por Chencho, para participar en el jurado que tenía que dilucidar los premios del mismo.
Cuando llegó al entonces Nuevo Casino, donde se iba a fallar, lo primero que nos dijo fue: A quienes habéis decidido darle los premios, porque ya tendreis ganadores. La Contestación fue no tenemos ganadores porque aunque alguno de los jurados ya tiene predilectos, falta que usted los lea para comenzar el debate de a que trabajos se le dan los tres premios.
Entonces él muy serio, se puso a leer cada uno de los trabajos y al finalizar su lectura, se pasó a la discusión de los mejores trabajos y al final el fallo fue por unanimidad
Finalizado el acto del fallo, nos fuimos a cenar al entonces Hotel Madrid, que estaba en la misma calle que el Casino, y en mi vida me he reido tanto como esa noche con Victoriano Cremer. Chencho le llamaba maestro cada poco y los demás seguiamos las distintas conversaciones, pero llegó un momento que los diez del jurado, solo teniamos oidos para Victoriano, porque nos estaba desmenuzando la historia de León y parte de su vida, con una gracia impresionante y no haciamos más que reirnos. Yo creo que a pesar de lo rica que estaba la comida de la Señora Julia Marcos, nos reimos más que comimos, porque el gran Victoriano Cremer tenía una conversación tan fluida y tan simpática, que llenamos el estómago de comida pero después de tres o cuatro horas salimos del Restautante Madrid, mondandonos de risa, con el genial Victoriano, que no paró hasta que no nos separamos y arrancó el coche para devolverlo a León.
Yo conocia sus crónicas tanto de los diarios de León, como de las grandes crónicas deportivas que hacia en la radio a través de la Cadena Ser. Todo esto me lo ha hechoi recordar esta exposición que no debería perderse nadie.

lunes, 7 de marzo de 2016

La semana santa podía ser mas fraternal


José Cruz Cabo
Recuerdo que a los pocos años de volver a procesionar la Cofradía de la Santa Vera Cruz, que ya se comenzaba con la Junta de Fomento y se reunían los cabildos de las tres cofradías, en la sala de juntas de la hermandad de Jesús Nazareno, los representantes del Cabildo de la Vera Cruz, con objeto de darle mayor esplendor al jueves santo y para que la imagen de la Verónica, tuviera un lugar en las procesiones, se propuso, por el entonces juez de laVera Cruz, José Luis Martín, que en la procesión del jueves santo del encuentro de la Soledad y el Nazareno, participara también la cofradía de la Vera Cruz con la Verónica, ya que también esta se encontró en el Calvario con Jesús y le dejó su cara en el lienzo que le dio para secarse y enjuagarse el rostro.
La idea era la siguiente: La cofradía de Jesús salía de su capilla como siempre, la de la Vera Cruz salía de la capilla a coger la calle Angel Riesco, Plaza Obispo Alcolea y Conrado Blanco, hasta la confluencia de las calles del Reloj y Fray Diego. Allí la Verónica se encontraba con Jesús y las dos cofradías juntas seguían la procesión hasta llegar a la Plaza de la Avenida de la  Vía de la Plata a encontrase con la soledad de las Angustias.
Después se volvía por donde siempre, en la Plaza Fray Diego, la Virgen de la Soledad se encaminaba a su capilla, seguían las dos cofradías hasta la capilla de Jesús y allí finalizaba esta procesión, que serviría de hermandad de las tres cofradías.
Pero la contestación del entonces Juez de la Cofradía de Jesús, fue tan peculiar y tan fuera de tono, que no me atrevo a hacerla pública, pero tampoco le gustó a la Cofradía de las Angustias. En cualquier otra ciudad, se hubieran puesto manos a la obra para realizar y potenciar una procesión que tiene sentido y podía ser de verdad un hermanamiento más fuerte entre las tres cofradías.
Pero estamos en una ciudad egoísta, que lo de uno siempre es mejor que lo de los demás, y en la semana santa lo único que debe primar, por encima de todo, es la solidaridad y la ayuda entre las tres cofradías, porque es verdad que la de la Vera Cruz estuvo unos cuarenta años desaparecida, pero ahora que se puso otra vez en marcha, y ya lleva unos veinte años esperando que se inicie la capilla que tuvo, y que yo la vi caer en el año 55, lo lógico es que las tres cofradías fueran como hermanas y buscaran, no la forma de ser cada una más que la otra, sino practicar la solidaridad y sobre todo el mayor esplendor de la semana santa bañezana una de las grandes semanas santas de España dentro de una ciudad de diez mil habitantes.

Hay pasos grandiosos tanto de los siglos dieciséis y dieciocho como de la centuria pasada y actual. Esperemos que aparezca la escritura del Cristo de la Vera Cruz, que para mí esta hecho por el mismo artista que la Cañica de Jesús. La Virgen de las Angustias se hizo de acuerdo con la pequeña imagen que posee la cofradía de la Vera Cruz, que está en Santa María. Hay muchos contactos entre las tres cofradías a lo largo de los siglos. hagamos más hermosa nuestra semana santa. 

jueves, 3 de marzo de 2016

Yo solo conocí un lavadero


José Cruz Cabo
He leído a José Cabañas, que los ayuntamientos de los años 30 quisieron hacer lavaderos para que la gente lavara en ellos y pasara el menor frío posible. Yo a principios de los años cuarenta solo conocí un lavadero, que si no recuerdo mal, solo podían lavar seis mujeres a la vez, y estaba en la calle que hoy es Antonio Bordas y que entonces se conocía como el Alberque, poco para allá estaba la fábrica de Velas de los Moros y después, seguía un descampado hasta las paredes de la Fábrica Azucarera, que es lo único que queda de lo poco que había entonces en esa zona.
Yo vi lavar a bastantes mujeres en ese lavadero, pero este espacio era pequeño, aguas corrientes no había, y la gente tenía que lavar la ropa. Los lavaderos que estuvieron intentando hacer desde el ayuntamiento, solo se construyó, este que yo conocí.
Las amas de casa bañezanas y sus hijas, si querían lavar, tenían que hacerlo o en los regueros que rodeaban casi todo el centro de la ciudad, o en algunos de los ríos que circunvalan todavía La Bañeza. Las zonas más importantes para lavar en aquella época, era el Duerna, a la altura del puente del tren en San Mamés. La zona de San Manuel donde hoy están las piscinas en el río Tuerto, y el respigón o penosillo, en el Órbigo. Cada familia se lo montaba como podía para lavar la ropa, ya que entre dimes y diretes, se estaba todo el día en el río, porque había que traerla lo más pronto posible ya seca, para plancharla, que esa era otra.
En aquellos años la luz venía cuando quería y se marchaba por cualquier avería o falta de agua. En fin que las mujeres normales, que no podían darlo a lavar, un par de dias a la semana se lo pasaban en el río o en los regueros. La gente que tenía posibles tenía personas que le iban el lunes a por la ropa a casa y se la devolvían el miércoles planchada.
Por eso la generación de mujeres bañezanas de los años cincuenta, que comenzaron las acometidas de aguas en las primeras casas, lo primero que hacían era poner un grifo a la entrada del portal y un lavadero y por lo menos ya podían lavar en casa.

Esto es lo que me ha hecho escribir este artículo, al leer lo que nos cuenta José Cabañas sobre los lavaderos que nunca se hicieron, como tantas otras muchas cosas a lo largo de los años.

jueves, 18 de febrero de 2016

Se nos fue el mejor Saxofón del siglo XX Despedida a Benigno González Valverde


José Cruz Cabo
Fue en los años cuarenta cuando comencé los estudios de educando en la Escuela de Música y más concretamente en el año cuarenta y seis cuando comencé los ensayos con nuestra grandísima banda Municipal. cuando te conocí mas intensamente.
En Benigno siempre vi una persona sencilla, agradable, dispuesta a ayudar a los saxofonistas que entraban de nuevo en la banda, pero sobre todo eras un ebanista, que le dedicaba más horas a la música que a su profesión.
Después de venir yo licenciado de la mili, volvimos a coincidir en la inauguración de la peña Real Madrid, ya que ambos fuimos fundadores, pero sobre todo cuando salian a relucir las Zarzuelas que nos encantaban junto con Manolo Friuras con los que teniamos largas charlas del tema.
También eres el último de la famosa orquesta Brasil, que formabais Benigno, Mayo, Cordero y los dos minutos, que tantas noches de fiesta y música nos regalasteis.
Tambiém fuiste un gran aficionado al futbol y hasta llegaste a jugar algo, pero para tí los partidos de La Bañeza eran sagrados, ya que junto con el Madrid, eran tus colores más emocionados
Disfrutaste de los cien años de la banda, disfrutaste de los ciento cincuenta y siempre, mientras las fuerzas aguantaron fuiste un saxofonista de una calidad grandísima y fueron muchos los años que estuviste sosteniéndola cuando era mas  necesario. desde el famoso maestro, D. Potenciano, al que tu generación reverenciaba, hasta la actual, Pachi Vélez todos los directores que a través del tiempo se han ido sucediendo sabían de tu gran preparación musical, de tu amor a la banda de La Bañeza y sobre todo a la música de todos los tonos y matices, pero con un amor                                                                                                                                                               especial por la Zarzuela y el pasodoble.
Querido amigo Benigno, tuviste una vida repleta de  exitos musicales, pero ahora que faltas,  necesito enviarle a tus hijas, hijos políticos y nietos, mi más profundo dolor pero con la convicción de que quizá no pase mucho en que te vuelva a ver en la otra vida. Hasta siempre, amigo.

jueves, 4 de febrero de 2016

Adios a un gran amigo

José Cruz Cabo
A Jesús Valle Mielgo, lo conocí recien nacido y a medida que trascurrió el tiempo, la amistad entre él y yo se fue agrandando, ya que siempre fue una personas encantadora, sencilla, amable, simpático y gran persona.
Cuando el nació yo vivia en el corralón del Barrio San Eusebio y ya tenía amistad con sus hermanos mayores, Santiago y Carmina. A la vez que fue creciendo, fui conociendo a un chico listo, avispado, juguetón y reflexivo, que juntamente con mis hermanos Juanjo y Guillermo, eran inseparables, y más de una vez cuando yo llegaba a casa después del trabajo, los encontraba jugando a la lotería con mi padre Manolillo y a mi segunda madre, Pilar charlando con su madre también Pilar, en aquella destartalada cocina que era la vivienda del corralón. Con la señora Pilar, hasta que falleció, siempre la tuve un profundo afecto.
Con posterioridad, yo ya casado y viviendo en la zona centrica, nos veiamos, en la Peña Real Madrid, entonces en los bajos del Casino y a pesar de la diferencia de edad seguiamos manteniendo la amistad. Luego se fortaleció más cuando fuimos ambos directivos de la Peña, ya en el lugar que está ahora y la amistad seguia incólume y cada día más afectuosa, pues Jesús fue siempre un chico inteligente y avispado y lleno de sencillez-
Dos veces tuve que ir al registro ya estando él como empleado en el mismo, y nada más verme se levantaba y me preguntaba el motivo de mi visita y como eran problemas de herencia, enseguida me solucionaba el asunto y el me decía adios Cruz y yo le contetaba, hasta otra Arochina, ya que su padre fue siempre el señor Arocha.
Cuando venía su hermano Santiago a pasar el mes de agosto a su pueblo, trabajó en Barcelona donde emigró joven, todavía la conversación era más amena, recordando los tiempos del Barrio San Euesebio, donde las noches del verano cenábamos en la calle varias familias reunidas y entre ellas su familia y la mia.
Cuando la Peña Real Madrid organizo las ligas de futbol sala, también nos veimos muchas veces y siempre fuimos amigos leales y afectuosos, ya que su caracter era muy agradable. También nos tratamos en Semana Santa, ya que fue directivo de la Cofradía de Jesús Nazareno y después era el encargado de uno de los pasos de la misma, y yo tenía que ir a recoger información a la directiva de dicha cofradía.
Cuando enfermó del ictus me llevé un gran disgusto, pero luego cuando lo veía con su esposa, Dolores, paseando por nuestras, calles la primera vez fue un gran alegrón para mi y siempre que nos veiamos le comentaba lo bien que lo encontraba, hasta ahora que ya nos dejó para siempre el cariño fue mutuo y su recuerdo será permanente.
En estos momentos de dolor, quiero espresar a su esposa Dolores, a sus hijos Jesús y Hector y a sus queridos también hermanos, Santiago, Carmina y Pili, mi profundo pesar por su muerte, esperando que algún día y supongo no muy lejano, podamos encontrarnos en el más allá.