lunes, 23 de julio de 2018

Velando por el orden. El 18 de julio de 1936 en La Bañeza.

RETAZOS DE NUESTRO PASADO


Traemos en esta ocasión los párrafos iniciales del apartado dedicado a lo ocurrido en la citada fecha en la ciudad de La Bañeza, en el contexto y el transcurso de los días del golpe militar de 1936 en la provincia de León y en el país, primicia y anticipo del libro Cuando se rompió el mundo. El asalto a la República en León y sus tierras, en el que venimos trabajando desde febrero de 2014, y que en unos meses estará listo para ser publicado en la editorial leonesa Lobo Sapiens.

El 18 de julio de 1936, sábado, amanecía caluroso, y en La Bañeza los concejales de la Ges-tora municipal frentepopulista que integraban la comisión especial de aguas constituida el 20 de abril y de la que desde el 27 de mayo seguían formando parte además del Interventor municipal, Norberto Ángel Martínez Mielgo (de Izquierda Republicana, natural de Hospital de Órbigo, soltero, de 31 años, perito mercantil; seguramente en esta fecha su plaza estaba ya vacante por hallarse des-tinado como Jefe interino de la Sección de Presupuestos en la Diputación de Palencia), Porfirio González Manjarín (albañil, de 35 años, casado) y Eugenio Sierra Fernández, a los que se sumaban entonces Isaac Nistal Blanco (de 54 años, casado, socialista como los dos anteriores, albañil y maes-tro de obras) y Joaquín Perandones Franco (de Unión Republicana, casado, de 30 años, industrial), estaban convocados por la mañana a una reunión en la Casa Consistorial para tratar una vez más de la sempiterna cuestión de la traída de las aguas y la dotación del alcantarillado a la ciudad, que aho-ra por fin y desde el empuje con que la nueva Corporación había retomado tras el inicio de su man-dato el 15 de abril el problemático asunto tanto tiempo pendiente, se veía factible conseguir. Cuan-do a finales de agosto la Gestora impuesta por los sublevados triunfantes revise la actuación de aquella última Corporación republicana hallarán un recibo por importe de 991,25 pesetas empleadas en el viaje a Madrid en la misma fecha del 18 de julio de una comisión que integraban tres personas, sin que al respecto hayamos encontrado más noticias sobre la identidad de los comisionados o el objeto de su desplazamiento, que, si se inició o se culminó, debió de hacerse en medio de las cre-cientes dificultades, desajustes y zozobras que ya aquel día se vivían a lo largo del itinerario que precisarían recorrer.
La mañana de aquel sábado aparecía en el semanario La Hojita Parroquial una esquela en la que “un grupo de patriotas bañezanos” invitaba a las gentes de la localidad a los funerales que por el alma de José Calvo Otelo, asesinado en Madrid el día 12, se preveía oficiar en la Iglesia de Santa María el lunes siguiente (se efectuarían con toda solemnidad el 26 de agosto). Algunos viajeros lle-gados aquella fecha en ferrocarril a La Bañeza quedaron allí atrapados unos días, mientras la situa-ción se decantaba y resolvía, como le sucedió a los padres de Santos Izquierdo de la Torre (que te-nía entonces 9 años), desplazados desde A Rúa en el tren correo de Galicia porque eran padrinos de una boda (seguramente la de la señorita Felisa Tagarro González y el joven Severiano Pequeño Bo-bo –propietario de los Almacenes Bobo-, que se celebraría el día 20 en una ciudad ya bien inquieta y agitada, “en la iglesia y sin ser molestados por nadie”), y de los que no supieron nada más hasta el día 31, cortado por los acontecimientos el tráfico ferroviario que no se restablecerá hasta el 30 de julio, después de ser volado en los primeros días de la sublevación (transcurrida la media tarde del 20) en la línea de Palencia a La Coruña, de la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España, el puente del ferrocarril de Valbuena de la Encomienda por jóvenes izquierdistas de los pueblos de la zona.
Estando reunida la bañezana comisión de aguas, en aquella jornada de calor tan bochornoso como había sido la anterior, tuvieron sus componentes noticias no oficiales (que ya durante la pasa-da noche se habían ido desgranando), pero no por ello menos preocupantes, sobre la sublevación militar iniciada en Marruecos el día antes por la tarde, y de que en Melilla habían ocurrido algunos disturbios (dirá Eugenio Sierra Fernández, originario de Astorga, de cuyo Teatro fue empresario cuando allí y hasta 1931 residió con su familia, de 42 años, casado, secretario en 1928 de la UGT astorgana, tipógrafo en la imprenta bañezana de la Viuda de M. Fernández, al ser interrogado el 28
de julio), por lo que el alcalde, Ángel González González (natural de Saludes de Castroponce, de 51 años, casado, jornalero, socialista, regidor en funciones desde el pasado 20 de mayo, como primer teniente de alcalde que era, tras la dimisión del titular, el veterinario Joaquín Lombó Pollán, de Iz-quierda Republicana), “ordenó o previno a los empleados municipales al objeto de que no se altera-se el orden aquella noche, y que al día siguiente, domingo 19 de julio, fue aceptado por él y por los demás compañeros de la Corporación el ofrecimiento que les hicieron gran número de obreros de esta población para cortar cualquier disturbio y para defender la causa, digo, el poder constituido”. Uno de aquellos empleados municipales fue Abraham Bécares Rodríguez (natural de Canales y vecino de La Bañeza, socialista de 29 años, casado, tipógrafo y ocupado en consumos desde el inicio de aquel mes), “requerido por el alcalde cuando realizaba su trabajo en unión de otros com-pañeros, Valeriano Domínguez Carbajo y Manuel Rubio Antúnez, para que en las horas francas de servicio cumplieran el de vigilancia y mantenimiento del orden dentro y sobre todo en los alrededo-res de la villa” (declaraba el primero en la misma fecha).
El 23 de agosto, interrogado por Pedro Lagarejo Villar, cabo comandante del puesto de la Guardia Civil de La Bañeza (“donde lleva ya tres años destinado, por lo que conoce perfectamente a todo el vecindario”, dirá cuando en noviembre testifique contra una buena parte de quienes lo inte-graban), lo hará José García González, soltero, de 25 años, socialista, también guarda de consumos desde la misma fecha (destinado como los anteriores en la recaudación de arbitrios; sería uno de los varios separados del servicio poco después), quien dice que el día 18 de julio fue llamado a presen-tarse en el Ayuntamiento por ser empleado del mismo, y le dijo el alcalde Ángel González1 que tenía que estar de vigilancia, para lo cual el médico Emilio Perandones Franco (socialista, de 28 años de edad, soltero) le proporcionó una pistola, de color aluminio, que tuvo en su poder hasta el lunes día 20 por la noche, en que se la retiró el acalde para devolvérsela a quien se la diera, confián-dole a cambio una escopeta para mantener el orden público, con la que estuvo un día completo por la Plaza Mayor (la entregará al cabo de la Guardia Civil el mismo 23 de agosto cuando junto con otros sea detenido).
Franco y otros generales rebeldes
A medida que llegaban nuevos datos sobre lo que estaba sucediendo en el país, en medio de la preocupación que aquellos generaban en todos, y especialmente entre los directivos, afiliados y simpatizantes de las entidades republicanas e izquierdistas locales, algunos bañezanos se fueron acercando al Consistorio a lo largo del sábado, día 18, para ponerse a disposición de la Corporación y prestarle su apoyo. Así lo hizo Cecilio Toral de la Fuente, de 23 años, soltero, estudiante (lo había
sido del cuarto curso de Magisterio, Plan de 1931, en el recién finalizado, y dependiente de comer-cio en el de Alberto Valderas Castro), secretario de Unión Republicana, partido que como tal formó parte del Frente Popular (“roto en el mes de mayo en La Bañeza por desacuerdo entre las organiza-ciones que lo integraban”, puntualizará en su declaración ante el comandante militar de la Plaza el 14 de agosto, cuando sea uno de los numerosos encausados por los sucesos de “los días de julio”), que se ofrece moralmente, y no materialmente por ser inútil para manejar armas. Alguno entre tan-tos como serían sumariados por tales sucesos, Mariano Medina Alvarado (que corrobora la ruptura hace dos meses del Frente Popular2, al que por Izquierda Republicana –IR- dice pertenecer desde las elecciones de febrero), soltero, de 23 años, empleado de banca, asegurará no haber intervenido en ellos entre los días 18 y 21 por haber estado trabajando en las oficinas del Banco Urquijo Vas-congado, del que es asalariado “desde hace unos doce años, cuando entró de botones” (es también afiliado de la Asociación de Empleados de Banca, afecta a la UGT).
………………………………………………….
Ourense, 15 de julio de 2018.
_______________________________________________________________ Más información en www.jiminiegos36.com

jueves, 14 de junio de 2018

Costumbres que se han recuperado o perdido


José Cruz Cabo
Los mayos ya han sido recuperados, como señal de que la primavera está con nosotros, y la ciudad ha recuperado una costumbre que se había perdido y ahora esperemos que la costumbre no se pierda nunca, e inclusive aumenten sus figuras porque se pongan en otros muchos sitios. En mi niñez en la mayoría de las calles de la ciudad, los niños y adolescentes, ayudados por las madres, preparábamos las cruces de mayo en mitad de la calle, entonces no había problemas de tráfico, y a todas las personas que pasaban por allí se les pedía “una perrica para la Cruz de Mayo” y como ha pasado siempre, unos nos daban una perrona o un real y otros nada, pero  a media tarde, nuestras madres nos preparaban una merienda que íbamos a comer a la Peña de San Blas fue una costumbre que duró unos cuantos años, que yo viví, pero después de la guerra, la gente marchaba mal económicamente y muchas familias no tenían humor porque habían perdido  a un familiar o estaba en la cárcel, por lo que esta costumbre fue desapareciendo y ya en mi juventud, mitad de los años cuarenta ya dejó de celebrarse y nunca más se volvió a realizar, por eso la idea de la Cofradía de Jesús Nazareno poniendo una cruz enfrente de la puerta de su ermita este año, me causó una gran alegría y los felicité por ello. Y es que es importante conservar las costumbres de los pueblos y ciudades porque es una forma de atraer gente que  venga a ver estas cosas y además las personas que se dedican a prepararlas llevan una gran satisfacción, porque se sienten recompensados con ver que las personas lo ven y les felicitan.
Otra cosa que también ha desaparecido son las bromas de la fiesta de los Inocentes. Antes los amigos y vecinos se dedicaban a intentar darle la inocentada a otros, había niños que ponían un billete de cinco pesetas atado a un cordón y se escondían y cuando la gente se iba agachando para cogerlo, tiraban del hilo y se lo pasaban la mar de bien. Era una forma de divertirse sin molestar a nadie y la gente se reía. Preparaban una merienda que íbamos a comer a la Peña de San Blas fue una costumbre que duró unos cuantos años, que yo viví, pero después de la guerra, la gente marchaba mal económicamente y muchas familias no tenían humor porque habían perdido  a un familiar o estaba en la cárcel, por lo que esta costumbre fue desapareciendo y ya en mi juventud, mitad de los años cuarenta ya dejó de celebrarse y nunca más se volvió a realizar, por eso la idea de la Cofradía de Jesús Nazareno poniendo una cruz enfrente de la puerta de su ermita este año, me causó una gran alegría y los felicité por ello. Y es que es importante conservar las costumbres de los pueblos y ciudades porque es una forma de atraer gente que  venga a ver estas cosas y además las personas que se dedican a prepararlas llevan una gran satisfacción, porque se sienten recompensados con ver que las personas lo ven y les felicitan.
Otra cosa que también ha desaparecido son las bromas de la fiesta de los Inocentes. Antes los amigos y vecinos se dedicaban a intentar darle la inocentada a otros, había niños que ponían un billete de cinco pesetas atado a un cordón y se escondían y cuando la gente se iba agachando para cogerlo, tiraban del hilo y se lo pasaban la mar de bien. Era una forma de divertirse sin molestar a nadie y la gente se reía.

sábado, 2 de junio de 2018

Don Nicolás Benavides y su poesía


José Cruz Cabo
Hace años me regalaron un libro de D. Nicolás Benavides Moro, que finalizó su vida como general, además de ser un gran poeta, como lo reflejan sus libros de poesías titulados: “A través de la vida”, “Por mi tierra de León” y “Momentos”
Aunque los leí todos hace muchos años, me habían regalado “Momentos”, porque hablaba de las saetas de mi padre en uno de sus poemas. Aquel libro lo perdí en uno de los cambios de casa y pasados varios años, cuando mi relación con nuestro llorado Cronista y grandísimo amigo, Conrado Blanco González me dijo un día: Has leído “Momentos” de Don Nicolas y le dije si, pero el libro lo he perdido” y al día siguiente vino a la imprenta y me dijo “como yo tengo algunos en casa te traigo uno para que lo conserves ya que merece la pena” y me lo regalo. Lo volví a leer y hace unos días, mi hijo mayor Pepe, me comentó si tenia este libro y hoy buscando en la librería en la que hay más de mil libros de todo tipo, lo encontré y voy a reproducir esta poesía porque lo merece y el recuerdo de mi padre quede para los anales de la historia.
la poesía se titula. “Saetas en mi pueblo”
“El que las trajo”:
La saeta nació en Andalucía:
como un pájaro esplendido se alzaba,
y hasta la Gloria del Señor llegaba
porque en las alas del amor subía.
Vino también hasta la tierra mía,
dentro del corazón de un sevillano,
que en nuestro Nazareno bañezano
a su Jesús del “Gran Poder” veía.
En la canción que la piedad encierra,
con el mas puro estilo de su tierra
pone al cantar el corazón entero:
y, cantando al Dolor de los Doleores,
trajo de Andalucía los amores.
el Señor Manoliyo, el tonelero.
Luego explica debajo de la poesía, Manuel Cruz Pérez, sigue viviendo en La Bañeza, donde trabaja en su oficio, y no deja de cantar sus sentidas saetas, todos los años, en Semana Santa.
Comenzó a cantarlas el año 1925 y menos los años 38 y 39, por el fallecimiento de su esposa y madre mía, Everilda, Hasta el año 1945 inclusive. había perdido muchos dientes y se le iba la voz, y no había dinero para ponerselos. Don Nicolás Benavides, la gran avenida que tiene en su ciudad natal, no es por ser general, sino por ser poeta y biógrafo y por hacer mucho bien en aquellos años espantosos de la guerra y la postguerra a muchas personas de su y nuestra ciudad, sobre todo a muchos jóvenes de aquella época.

martes, 29 de mayo de 2018

Pequeña antología de Poetas Bañezanos


José Cruz Cabo
Hace unos meses cayó en mis manos un libro con este título, impreso en Madid en el año 1955 y firmado por “Diego de Orbigo”, un seudónimo del que fue uno de nuestros grandes periodistas como Don José Marcos de Segovia, ya que casi siempre firmaba con seudónimos. El libro me llamó la atención ya que no lo comocia, y naturalmente, me lo lei del todo y como no quiero que quede en el olvido y me supongo que no esté en la biblioteca, voy a explicar quienes son los escritores poetas de nuestra ciudad que forman el grueso de los textos.
En la portada se explica el escudo de la ciudad que hay en el ayuntamiento. “Interpretación decorativa del escudo del joven e inspirado tallista bañezano, Manuel Cruz Cabo, que presisamente lo talló como regalo al ayuntamiento que le había concedido la beca para estudiar en los salesianos de Baracaldo durante seis años y suele estar en el salón de sesiones del ayuntamiento. Sigue un proemio de los actos celebrados en la Casa de León en Madrid y después en nuestra ciudad el 7 de julio de 1953 por la Agrupación Juan de Ferreras, de Diego de Orbigo o José Marcos de Segovia.
La historia la inicia Juan de Ferreras, fundador y secretario de la hoy Real Academia de la lengua del que se publica ademas de una pequeña biografia, varias poesias de este grandísimo bañezano. Sigue la biografía del también gran bañezano Padre Manuel Fraile Miguélez del que se insertan dos poesías suyas. Sigue la de Vicente Fernández Alonso, farmacéutico y periodista, con amplia biografía y varias poesías suyas. José Mayo Fernández, de Cebrones del Rio y tres poesías salidas de su pluma. Julian Escudero Pozuelo, poeta desconocido y que aportó las poesías el que fue gran historiador eclesiástico y director del archivo diocesano de Astorga, Don Augusto Quintana Prieto, del que también se publica su biografía y varias poesías. Sigue el gran poeta bañezano Marcelo Toral Pascua con varias poesías, en El Adelanto hay muchas de él. Manuel Martin Sanchez, de nuestra ciudad y que escribió poesías en El Adelanto. Julio Tagarro González, medico pediatra y que escribió en nuestro casi centenario semanario unos cuantos artículos en plan de broma. Gaspar Julio Pérez Alonso, abogado, alcalde que fue hace dos siglos y el que construyó el teatro Pérez Alonso. Enrique Alonso Sors, que nos deleitó en el Adelanto con muchos y buenos artículos. Eugenio Santos de Mata. El capitán José Maria Juárez Blanco, hijo de Don Servando el maestro, escribió muchos artículos en nuestro viejo semanario. José María Marcos Lefler, que nos dejó en el Adelanto casi un centenar de poesias sobre personas bañezanas. Antonio Alonso González, autor de la letra de nuestro himno de La Bañeza. Felipe Alonso Marcos, que fue un gran poeta sobre todo religioso y semanasantero, la mejor poesía del nazareno es de el. Luis Marcos Garcia licenciado en filosofía y letras. José Fernández Núñez que escribió, muchos artículos en El Adelanto. Conrado Blanco León, padre de nuestro Conrado y gran poeta. Jesús Toral Pascua, también tiene poesías y artículos en El Adelanto de hace años. El gran general, poeta y biógrafo Nicolás Benavides Moro, en su libro “Momentos” hay una poesía dedicada a mi padre Manolillo.
La agrupación de Ferreras tuvo unos años muy importantes hasta que se fueron muriendo los que la crearon y desapareció. En recuerdo de todos ellos va este artículo y el libro debiera de estar en la Biblioteca y hasta en el archivo.

lunes, 21 de mayo de 2018

Un programa de fiestas de 1908


José Cruz Cabo
Ha caído en mis manos un programa de fiestas de nuestra ciudad del año 1908, y comienza la primera página con “Grandes y variados festejos en La Bañeza los días 15, 16 y 17 de agosto en honor de La Asunción de Nuestra Señora, patrona de La Bañeza, organizados por la juventud de esta ciudad, con la cooperación del Municipio y vecindario, tendrán lugar los días 15, 16 y 17 de agosto de 1908.
Notas: 1ª-Al descubrimiento de las lápidas, D. Nicolás Arias Majo repartirá cien libras de pan superior entre otros tantos pobres. 2ª Los señores que deseen tomar parte en las carreras de Cintas, pueden pasar por casa de Conrado Blanco a suscribirse, previo pago de tres pesetas cada uno. 3ª La Comisión entregará al Sr. Cura Párroco cien bonos por valor de un cuarto kilo de carne. cada uno, para que los distribuya entre otros tantos pobres de esta localidad.
Día 15, a las diez, Misa Solemne en la iglesia de Santa María. A las doce, disparo de multitud de voladores y bombas reales; elevación de globos y figuras grotescas. La brillante banda municipal amenizará el paseo en la Plaza Mayor com una bonita audición musical. Las célebres dulzainas de la población recorrerán las calles con los gigantes y cabezudos. Por la tarde, bailes populares en la Plaza Mayor y Barrio de Bueyes. A las mueve de la noche, primera y magnífica sesión de Fuegos Artificiales por el reputado pirotécnico de esta población D. Eusebio González. Durante el transcurso de la misma, la Plaza Mayor presentará un bello aspecto artístico con una bonita iluminación a La Veneciana. La banda de música que tantos triunfos ha conseguido, ejecutará un escogido repertorio.
Dia 16, al amanecer la referida banda y las dulzainas del país recorrerán las calles, despertando con los acordes de una bonita diana al vecindario, para que asista a la Misa de Campaña que se celebrará a las siete en la Plaza Mayor, dando esplendor al acto el concurso de la Banda municipal. A las diez Misa solemne en el templo de Santa Maria con asistencia de la Corporación Municipal, estando la Oración Sagrada a cargo del elocuente licenciado, Don Miguel Avila. Acto seguido se descubrirán ls lápidas que el pueblo agradecido, dedica a los preclaros hombres públicos, señores: Romero Robledo y Pérez Crespo. Este homenaje será presidido por las autoridades de esta ciudad. y por ello se dan las limosnas anteriores- Espero que alguien nos diga que hicieron estos señores por la ciudad. A las cinco tendrá lugar en la carretera divisoria de las dos vegas, una gran Corrida de Cintas a caballo, presidiendo el acto las bellas señoritas que gustosas prestaron su cooperación bordando las cintas. A las nueve de la noche segunda sesión de Fuegos artificiales a cargo del mismo pirotécnico. Tanto en esta, como en la anterior, se elevarán morteros y cohetes de diversas clases, como así mismo globos y figuras grotescas. La iluminación tendrá el mismo esplendor que la noche anterior. Esta Noche la sociedad Casino La Unión y demás salones de Recreo, darán bailes en obsequio a los forasteros.
Día 17, la banda municipal interpretará obras de las mejores, con maravillosa maestría, dando magnificencia al paseo que tendrá lugar en la Plaza Mayor de once a una. Se elevarán al espacio multitud de globos y se dispararán infinidad de cohetes y bombas reales. A las cinco Corrida de cintas en bicicleta, en el mismo lugar y con la misma distinguida presidencia que el día anterior. A las nueve de la noche Alegre Verbena, en la alameda de la calle Manuel Díz, siendo al efecto iluminada con profusión de farolillos japoneses. Habrá bailes populares y la banda prestará su valiosa cooperación. 
Este fue el programa de nuestras fiestas el año 1908 y por ello nos enteramos que se dedicaron dos calles a dos personajes ilustres, que una de ellas ahora es plaza. Que diferencia de las fiestas de hoy, solo tres días y ningún espectáculo importante.

jueves, 17 de mayo de 2018

Las mil y una noches que regalé a la Biblioteca


José Cruz Cabo
En el año 1962, vi un anuncio de una editorial de Valencia que decía que tenía la novela !Las mil y una noche” a la venta. Mi primo Juan Cabo, que entonces era el administrador de Gráficas Rafael me pidió los diecisiete tomos en tamaño cuartilla y mas de doscientas cincuenta páginas cada tomo, que estaban traducidas al español, por el gran novelista que fue, el valenciano Vicente Blasco Ibáñez. Yo había leído cuentos de las mil y una noches, pero cuando me llegaron los diecisiete tomos no tenían nada que ver con lo que se había publicado hasta entonces sobre esta maravillosa historia y que yo sepa, nunca más se han vuelto a publicar enteras cada una de las noches. Hay cuentos sueltos como Ali Babá, la alfombra mágica y poco más, pero estos diecisiete tomos, cuentan noche por noche, lo que la hermana de una mujer que se casó con el Sultán, le iba contando, para que pasaran las noches y siguiera queriendo oír historias y no las matara como a otras, así se fueron consumiendo las mismas hasta conseguir que el Sultán no volviera a matar más mujeres.
Como es una obra muy importante dentro de la literatura mundial y para que no se perdieran le hice entrega delante de la bibliotecaria, a la concejal de cultura Carmen Martínez de dichos diecisiete tomos y Rubén, el que se encarga de la prensa en el ayuntamiento, nos sacó la foto, pero han pasado los meses sin que la noticia haya aparecido en la prensa, por lo que lo cuento ahora para que la gente sepa que yo he regalado a la Biblioteca Municipal la obra mulsumana más importante de dicha cultura. Porque hay imaginación y los cuentos son tan fabulosos que se queda uno extasiado leyéndolos, yo lo hice dos veces, una cuando los compre y hace dos años los volví a leer, y fue cuando pensé que eran unos tomos históricos que no debían desaparecer y los cedí a la Biblioteca para que no se pierdan y los puedan leer muchas personas. A todos les encantarán.

miércoles, 9 de mayo de 2018

Fiestas de los gremios empresariales


José Cruz Cabo
Sobre los años cincuenta, cuando las dos imprentas que existían en nuestra ciudad, la de Gráficas Rafael en la Plaza Mayor y la de Don José Marcos en la Vía de la Plata, donde hoy está Rancho hijo, decidieron celebrar el santo patrono de la tipografía, San Juan Ante la Puerta Latina. También los relojeros celebraron unos años san Eloy que es su patrono.
Esta fiesta del trabajo, se celebró unos años, cuando la gente de las tipografias comenzaban a marchar para Madrid, u otras ciudades y capitales donde se ganaba más y habia puestos de trabajo mejor remunerados. Lo que yo quiero recordar son las fiestas que durante unos seis años celebramos los tipógrafos de nuestra ciudad unidos los trabajadores y patronos de las dos imprentas, la de Marcos de Segovia que había cogido el traspaso a Doña Julita que la tenía en la calle Padre Miguélez, donde hoy está el Bar La Isla, y la pasó para la calle ahora Vía de la Plata, donde aun está la de Rancho.
Gráficas Rafael le cogió el traspaso a doña Felisa, que tenía dicha imprenta donde hoy está el supermercado de Los Rodríguez y que él pasó a la Plaza Mayor y después se la traspasó a su sobrino Saturnino Cabo y este la llevó para donde está hoy en la Vía de la Plata y que ya ha cumplido allí más de 50 años.
En aquella época entre las dos industrias trabajábamos mas de 20 personas y un año Don José Marcos y mi tío Rafael, decidieron celebrar conjuntamente la fiesta del patrono de los tipógrafos que era San Juan Ante Portam Latinam, parece ser que a San Juan lo metieron en una gran olla para cocerlo pero quedó incólume y no le pasó nada.
La fiesta consistía en acudir a la bodega de Don José Marcos, coger una garrafa de vino y llevarla al restaurante o casa de comidas para que el vino no costara-La primera vez que celebramos la fiesta fue en el Mesón de Fernando Delgado y otros años lo hicimos en el Bar restaurante de la cuesta del Jardín que poseía el famoso Pepín Agüita y una gran explanada donde está hecha la foto. En ella estamos los empleados de Gráficas Rafael y los de Mijares, junto con algunos colaboradores del Adelanto, como Beitia o Enrique Sors. 
Los tiempos cambian y la fiesta del patrono se dejó de celebrar, como los relojeros dejaron de celebrar la suya. Los peluqueros de aquellos años, trabajaban casi hasta las tres de la tarde del domingo y los lunes por la tarde cerraban hasta que las costumbres cambiaron y el domingo no abren.
Había varias fiestas locales, como San Antonio, San Blas, la octava del Corpus o el lunes del pimiento o como dice Don Arturo la fiesta de Nuestra Señora de las trampas, en que los dependientes y la mayoría de los comercios cerraban y nos marchábamos de merienda al monte o la Peña de San Blas, según la fiesta, pero eso se acabó cuando entró de jefe del Sindicato Vertical Julio Valderas, que dijo que como había que pagar las horas extraordinarias no había ninguna causa por la que había que cerrar algunos lunes.
Son recuerdos que me vienen a la cabeza al ver como han cambiado las costumbres y las formas de vida en nuestra ciudad. Espero que a los lectores no les aburra con mis recuerdos