miércoles, 26 de septiembre de 2018

Ningún tiempo pasado fue mejor


José Cruz Cabo
En los años 30 y 40, del pasado siglo que yo conocí, salvo los ricos, nadie tenía water en casa y nuestras necesidades teníamos que hacerlas en cuadra cuando la había y sino en un orinal tirándolo a la calle desde el mismo. Recuerdo ver uno en una de las casas ricas, que era de madera con un agujero en el centro y un caldero debajo y cuando estaban llenos por la noche venía una persona y llevaba los calderos a las tierras o al río, según fueran los desechos. Cuando no se decía, !Agua va” y se tiraba para la calle lo que había en los orinales. la gente que no podía pagarlos. En el año 42 se firmó  el documento para traer el agua a nuestra ciudad y las obras terminaron de hacerse en el año 49, como costa en la documentación de El Adelanto.
Pero el problema ahora para la gente que no era rica estaba en como pagar que te metieran las aguas en casa. Hubo personas que se quejaron al entonces alcalde, Inocencio Santos y les contestaba “Si no puedes meterlas vende la casa a uno que pueda.
Poco a poco se    fueron metiendo en las casas, primero solo un grifo detrás de la puerta y con el tiempo todas las casas terminaron teniendo hasta cuarto de baño. La primera vez que yo pude hacer mis necesidades en water, año 55, fue en la calle Astorga pero había un solo servicio para los cuatro vecinos y en el patio. En el año sesenta cambie de casa y ya tenia lavabo y water dentro de la vivienda. El año 66 pase a una casa que tenia lavabo, water y ducha. Hace años que tengo todo el baño completo. Los tiempos hoy son otros.

viernes, 24 de agosto de 2018

Las Rendijas de la memoria


José Cruz cabo
El Centro Cultural de las Tierras Bañezanas acogió la presentación del libro ‘Las rendijas de la desmemoria’, el último trabajo de la antropóloga de raíces bañezanas y astorganas Lala Isla Ortiz donde desgrana una serie de historias de lo que ocurrió en la época de la Guerra Civil y la posguerra tanto en Astorga como en La Bañeza. Una recaída en su enfermedad impidió a la autora estar presente en el acto de puesta de largo de su libro en La Bañeza, pero en la mesa estuvieron la concejala de Cultura, Carmen Martínez, el editor José Antonio Martínez Reñones y el escritor e investigador jiminiego, José Cabañas González.
La verdad es que me hubiera gustado estar en la presentación de este libro, ya que a Lala la conocí en el restaurante Madrid, hace unos años cuando vino a la fiesta de los 05 años que cu,plió Josefina Alonso Ruíz porque se conocían de la época de la guerra que ya eran algo más que niñas y además vecinas cercanas. Cuando Lala venia de Astorga o cuando hizo los cursos en las Carmelitas de 
nuestra ciudad ya eran amigas y habían mantenido la amistad a pesar de machar Lala para Inglaterra y Josefina para Oaris. Su amistad aun sigue aunque los achaques de la senetud no les permitan hacer la vida que quisieran. El libro anterior de Lala, que leí y comenté en alguno de la periódicos donde he  escrito me enseñó muchas cosas de nuestra ciudad que yo no conocía a pesar de haber nacido en ella. Por ello espero hacerme con el libro porque será interesante para la historia de La Bañeza.

jueves, 16 de agosto de 2018

Gloria Vegué Cantón


José Cruz Cabo
Tuvo la suerte nuestra ciudad con que naciera aqui Gloria Begué Cantón y la desgracia de que mataran a su padre los odios de la guerra incivil, aunquo se contaba en aquella fecha, que fue por celos, ya que la persona que hizo el encargo dr manadarlo asesinar, fue porque estaba enamorado de la madre de Gloria y circulaba un nombre concreto en la ciudad.
Pero Gloria marchó de su Bañeza para no saber nada de ella y consuguió encontrar el cadáver de su padre y llevarse para Madrid  todos los restos mortales de su familia-
Yo solo la vi una vez, pero nunca la pude saludar de las pocas veces que venía a La Bañeza, pero si hablar por teléfono largo y tendido con ella, para que al final me negara la entrevista que quería hacerle, pero dijo que ella de su ciudad de nacimiento solo tenía recuerdos negros y de mala conciencia, por lo que sintiéndolo mucho no me daba la entrevista.
También fueron a Madrid a casa de ella cuando ya era una persona famosísima a nivel mundial, ya que el entonces alcalde Antonio Fernández y la concejal Nuri Pérez Ogando, querían ofrecerla la medalla de plata de la ciudad y una calle  con su nombre, pero fue imposible convencerla y así, una de las primeras mujeres valiosísimas en su profesión y en los cargos que ocupó, no pudo ser reconocida en su ciudad de nacencia aunque se intentó por todos los medios. Una pena pero su nombre debe estar unido a su ciudad porque lo mereció y porque eso ensalza a La Bañeza en todo el mundo.

lunes, 23 de julio de 2018

Velando por el orden. El 18 de julio de 1936 en La Bañeza.

RETAZOS DE NUESTRO PASADO


Traemos en esta ocasión los párrafos iniciales del apartado dedicado a lo ocurrido en la citada fecha en la ciudad de La Bañeza, en el contexto y el transcurso de los días del golpe militar de 1936 en la provincia de León y en el país, primicia y anticipo del libro Cuando se rompió el mundo. El asalto a la República en León y sus tierras, en el que venimos trabajando desde febrero de 2014, y que en unos meses estará listo para ser publicado en la editorial leonesa Lobo Sapiens.

El 18 de julio de 1936, sábado, amanecía caluroso, y en La Bañeza los concejales de la Ges-tora municipal frentepopulista que integraban la comisión especial de aguas constituida el 20 de abril y de la que desde el 27 de mayo seguían formando parte además del Interventor municipal, Norberto Ángel Martínez Mielgo (de Izquierda Republicana, natural de Hospital de Órbigo, soltero, de 31 años, perito mercantil; seguramente en esta fecha su plaza estaba ya vacante por hallarse des-tinado como Jefe interino de la Sección de Presupuestos en la Diputación de Palencia), Porfirio González Manjarín (albañil, de 35 años, casado) y Eugenio Sierra Fernández, a los que se sumaban entonces Isaac Nistal Blanco (de 54 años, casado, socialista como los dos anteriores, albañil y maes-tro de obras) y Joaquín Perandones Franco (de Unión Republicana, casado, de 30 años, industrial), estaban convocados por la mañana a una reunión en la Casa Consistorial para tratar una vez más de la sempiterna cuestión de la traída de las aguas y la dotación del alcantarillado a la ciudad, que aho-ra por fin y desde el empuje con que la nueva Corporación había retomado tras el inicio de su man-dato el 15 de abril el problemático asunto tanto tiempo pendiente, se veía factible conseguir. Cuan-do a finales de agosto la Gestora impuesta por los sublevados triunfantes revise la actuación de aquella última Corporación republicana hallarán un recibo por importe de 991,25 pesetas empleadas en el viaje a Madrid en la misma fecha del 18 de julio de una comisión que integraban tres personas, sin que al respecto hayamos encontrado más noticias sobre la identidad de los comisionados o el objeto de su desplazamiento, que, si se inició o se culminó, debió de hacerse en medio de las cre-cientes dificultades, desajustes y zozobras que ya aquel día se vivían a lo largo del itinerario que precisarían recorrer.
La mañana de aquel sábado aparecía en el semanario La Hojita Parroquial una esquela en la que “un grupo de patriotas bañezanos” invitaba a las gentes de la localidad a los funerales que por el alma de José Calvo Otelo, asesinado en Madrid el día 12, se preveía oficiar en la Iglesia de Santa María el lunes siguiente (se efectuarían con toda solemnidad el 26 de agosto). Algunos viajeros lle-gados aquella fecha en ferrocarril a La Bañeza quedaron allí atrapados unos días, mientras la situa-ción se decantaba y resolvía, como le sucedió a los padres de Santos Izquierdo de la Torre (que te-nía entonces 9 años), desplazados desde A Rúa en el tren correo de Galicia porque eran padrinos de una boda (seguramente la de la señorita Felisa Tagarro González y el joven Severiano Pequeño Bo-bo –propietario de los Almacenes Bobo-, que se celebraría el día 20 en una ciudad ya bien inquieta y agitada, “en la iglesia y sin ser molestados por nadie”), y de los que no supieron nada más hasta el día 31, cortado por los acontecimientos el tráfico ferroviario que no se restablecerá hasta el 30 de julio, después de ser volado en los primeros días de la sublevación (transcurrida la media tarde del 20) en la línea de Palencia a La Coruña, de la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España, el puente del ferrocarril de Valbuena de la Encomienda por jóvenes izquierdistas de los pueblos de la zona.
Estando reunida la bañezana comisión de aguas, en aquella jornada de calor tan bochornoso como había sido la anterior, tuvieron sus componentes noticias no oficiales (que ya durante la pasa-da noche se habían ido desgranando), pero no por ello menos preocupantes, sobre la sublevación militar iniciada en Marruecos el día antes por la tarde, y de que en Melilla habían ocurrido algunos disturbios (dirá Eugenio Sierra Fernández, originario de Astorga, de cuyo Teatro fue empresario cuando allí y hasta 1931 residió con su familia, de 42 años, casado, secretario en 1928 de la UGT astorgana, tipógrafo en la imprenta bañezana de la Viuda de M. Fernández, al ser interrogado el 28
de julio), por lo que el alcalde, Ángel González González (natural de Saludes de Castroponce, de 51 años, casado, jornalero, socialista, regidor en funciones desde el pasado 20 de mayo, como primer teniente de alcalde que era, tras la dimisión del titular, el veterinario Joaquín Lombó Pollán, de Iz-quierda Republicana), “ordenó o previno a los empleados municipales al objeto de que no se altera-se el orden aquella noche, y que al día siguiente, domingo 19 de julio, fue aceptado por él y por los demás compañeros de la Corporación el ofrecimiento que les hicieron gran número de obreros de esta población para cortar cualquier disturbio y para defender la causa, digo, el poder constituido”. Uno de aquellos empleados municipales fue Abraham Bécares Rodríguez (natural de Canales y vecino de La Bañeza, socialista de 29 años, casado, tipógrafo y ocupado en consumos desde el inicio de aquel mes), “requerido por el alcalde cuando realizaba su trabajo en unión de otros com-pañeros, Valeriano Domínguez Carbajo y Manuel Rubio Antúnez, para que en las horas francas de servicio cumplieran el de vigilancia y mantenimiento del orden dentro y sobre todo en los alrededo-res de la villa” (declaraba el primero en la misma fecha).
El 23 de agosto, interrogado por Pedro Lagarejo Villar, cabo comandante del puesto de la Guardia Civil de La Bañeza (“donde lleva ya tres años destinado, por lo que conoce perfectamente a todo el vecindario”, dirá cuando en noviembre testifique contra una buena parte de quienes lo inte-graban), lo hará José García González, soltero, de 25 años, socialista, también guarda de consumos desde la misma fecha (destinado como los anteriores en la recaudación de arbitrios; sería uno de los varios separados del servicio poco después), quien dice que el día 18 de julio fue llamado a presen-tarse en el Ayuntamiento por ser empleado del mismo, y le dijo el alcalde Ángel González1 que tenía que estar de vigilancia, para lo cual el médico Emilio Perandones Franco (socialista, de 28 años de edad, soltero) le proporcionó una pistola, de color aluminio, que tuvo en su poder hasta el lunes día 20 por la noche, en que se la retiró el acalde para devolvérsela a quien se la diera, confián-dole a cambio una escopeta para mantener el orden público, con la que estuvo un día completo por la Plaza Mayor (la entregará al cabo de la Guardia Civil el mismo 23 de agosto cuando junto con otros sea detenido).
Franco y otros generales rebeldes
A medida que llegaban nuevos datos sobre lo que estaba sucediendo en el país, en medio de la preocupación que aquellos generaban en todos, y especialmente entre los directivos, afiliados y simpatizantes de las entidades republicanas e izquierdistas locales, algunos bañezanos se fueron acercando al Consistorio a lo largo del sábado, día 18, para ponerse a disposición de la Corporación y prestarle su apoyo. Así lo hizo Cecilio Toral de la Fuente, de 23 años, soltero, estudiante (lo había
sido del cuarto curso de Magisterio, Plan de 1931, en el recién finalizado, y dependiente de comer-cio en el de Alberto Valderas Castro), secretario de Unión Republicana, partido que como tal formó parte del Frente Popular (“roto en el mes de mayo en La Bañeza por desacuerdo entre las organiza-ciones que lo integraban”, puntualizará en su declaración ante el comandante militar de la Plaza el 14 de agosto, cuando sea uno de los numerosos encausados por los sucesos de “los días de julio”), que se ofrece moralmente, y no materialmente por ser inútil para manejar armas. Alguno entre tan-tos como serían sumariados por tales sucesos, Mariano Medina Alvarado (que corrobora la ruptura hace dos meses del Frente Popular2, al que por Izquierda Republicana –IR- dice pertenecer desde las elecciones de febrero), soltero, de 23 años, empleado de banca, asegurará no haber intervenido en ellos entre los días 18 y 21 por haber estado trabajando en las oficinas del Banco Urquijo Vas-congado, del que es asalariado “desde hace unos doce años, cuando entró de botones” (es también afiliado de la Asociación de Empleados de Banca, afecta a la UGT).
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Ourense, 15 de julio de 2018.
_______________________________________________________________ Más información en www.jiminiegos36.com

jueves, 14 de junio de 2018

Costumbres que se han recuperado o perdido


José Cruz Cabo
Los mayos ya han sido recuperados, como señal de que la primavera está con nosotros, y la ciudad ha recuperado una costumbre que se había perdido y ahora esperemos que la costumbre no se pierda nunca, e inclusive aumenten sus figuras porque se pongan en otros muchos sitios. En mi niñez en la mayoría de las calles de la ciudad, los niños y adolescentes, ayudados por las madres, preparábamos las cruces de mayo en mitad de la calle, entonces no había problemas de tráfico, y a todas las personas que pasaban por allí se les pedía “una perrica para la Cruz de Mayo” y como ha pasado siempre, unos nos daban una perrona o un real y otros nada, pero  a media tarde, nuestras madres nos preparaban una merienda que íbamos a comer a la Peña de San Blas fue una costumbre que duró unos cuantos años, que yo viví, pero después de la guerra, la gente marchaba mal económicamente y muchas familias no tenían humor porque habían perdido  a un familiar o estaba en la cárcel, por lo que esta costumbre fue desapareciendo y ya en mi juventud, mitad de los años cuarenta ya dejó de celebrarse y nunca más se volvió a realizar, por eso la idea de la Cofradía de Jesús Nazareno poniendo una cruz enfrente de la puerta de su ermita este año, me causó una gran alegría y los felicité por ello. Y es que es importante conservar las costumbres de los pueblos y ciudades porque es una forma de atraer gente que  venga a ver estas cosas y además las personas que se dedican a prepararlas llevan una gran satisfacción, porque se sienten recompensados con ver que las personas lo ven y les felicitan.
Otra cosa que también ha desaparecido son las bromas de la fiesta de los Inocentes. Antes los amigos y vecinos se dedicaban a intentar darle la inocentada a otros, había niños que ponían un billete de cinco pesetas atado a un cordón y se escondían y cuando la gente se iba agachando para cogerlo, tiraban del hilo y se lo pasaban la mar de bien. Era una forma de divertirse sin molestar a nadie y la gente se reía. Preparaban una merienda que íbamos a comer a la Peña de San Blas fue una costumbre que duró unos cuantos años, que yo viví, pero después de la guerra, la gente marchaba mal económicamente y muchas familias no tenían humor porque habían perdido  a un familiar o estaba en la cárcel, por lo que esta costumbre fue desapareciendo y ya en mi juventud, mitad de los años cuarenta ya dejó de celebrarse y nunca más se volvió a realizar, por eso la idea de la Cofradía de Jesús Nazareno poniendo una cruz enfrente de la puerta de su ermita este año, me causó una gran alegría y los felicité por ello. Y es que es importante conservar las costumbres de los pueblos y ciudades porque es una forma de atraer gente que  venga a ver estas cosas y además las personas que se dedican a prepararlas llevan una gran satisfacción, porque se sienten recompensados con ver que las personas lo ven y les felicitan.
Otra cosa que también ha desaparecido son las bromas de la fiesta de los Inocentes. Antes los amigos y vecinos se dedicaban a intentar darle la inocentada a otros, había niños que ponían un billete de cinco pesetas atado a un cordón y se escondían y cuando la gente se iba agachando para cogerlo, tiraban del hilo y se lo pasaban la mar de bien. Era una forma de divertirse sin molestar a nadie y la gente se reía.

sábado, 2 de junio de 2018

Don Nicolás Benavides y su poesía


José Cruz Cabo
Hace años me regalaron un libro de D. Nicolás Benavides Moro, que finalizó su vida como general, además de ser un gran poeta, como lo reflejan sus libros de poesías titulados: “A través de la vida”, “Por mi tierra de León” y “Momentos”
Aunque los leí todos hace muchos años, me habían regalado “Momentos”, porque hablaba de las saetas de mi padre en uno de sus poemas. Aquel libro lo perdí en uno de los cambios de casa y pasados varios años, cuando mi relación con nuestro llorado Cronista y grandísimo amigo, Conrado Blanco González me dijo un día: Has leído “Momentos” de Don Nicolas y le dije si, pero el libro lo he perdido” y al día siguiente vino a la imprenta y me dijo “como yo tengo algunos en casa te traigo uno para que lo conserves ya que merece la pena” y me lo regalo. Lo volví a leer y hace unos días, mi hijo mayor Pepe, me comentó si tenia este libro y hoy buscando en la librería en la que hay más de mil libros de todo tipo, lo encontré y voy a reproducir esta poesía porque lo merece y el recuerdo de mi padre quede para los anales de la historia.
la poesía se titula. “Saetas en mi pueblo”
“El que las trajo”:
La saeta nació en Andalucía:
como un pájaro esplendido se alzaba,
y hasta la Gloria del Señor llegaba
porque en las alas del amor subía.
Vino también hasta la tierra mía,
dentro del corazón de un sevillano,
que en nuestro Nazareno bañezano
a su Jesús del “Gran Poder” veía.
En la canción que la piedad encierra,
con el mas puro estilo de su tierra
pone al cantar el corazón entero:
y, cantando al Dolor de los Doleores,
trajo de Andalucía los amores.
el Señor Manoliyo, el tonelero.
Luego explica debajo de la poesía, Manuel Cruz Pérez, sigue viviendo en La Bañeza, donde trabaja en su oficio, y no deja de cantar sus sentidas saetas, todos los años, en Semana Santa.
Comenzó a cantarlas el año 1925 y menos los años 38 y 39, por el fallecimiento de su esposa y madre mía, Everilda, Hasta el año 1945 inclusive. había perdido muchos dientes y se le iba la voz, y no había dinero para ponerselos. Don Nicolás Benavides, la gran avenida que tiene en su ciudad natal, no es por ser general, sino por ser poeta y biógrafo y por hacer mucho bien en aquellos años espantosos de la guerra y la postguerra a muchas personas de su y nuestra ciudad, sobre todo a muchos jóvenes de aquella época.

martes, 29 de mayo de 2018

Pequeña antología de Poetas Bañezanos


José Cruz Cabo
Hace unos meses cayó en mis manos un libro con este título, impreso en Madid en el año 1955 y firmado por “Diego de Orbigo”, un seudónimo del que fue uno de nuestros grandes periodistas como Don José Marcos de Segovia, ya que casi siempre firmaba con seudónimos. El libro me llamó la atención ya que no lo comocia, y naturalmente, me lo lei del todo y como no quiero que quede en el olvido y me supongo que no esté en la biblioteca, voy a explicar quienes son los escritores poetas de nuestra ciudad que forman el grueso de los textos.
En la portada se explica el escudo de la ciudad que hay en el ayuntamiento. “Interpretación decorativa del escudo del joven e inspirado tallista bañezano, Manuel Cruz Cabo, que presisamente lo talló como regalo al ayuntamiento que le había concedido la beca para estudiar en los salesianos de Baracaldo durante seis años y suele estar en el salón de sesiones del ayuntamiento. Sigue un proemio de los actos celebrados en la Casa de León en Madrid y después en nuestra ciudad el 7 de julio de 1953 por la Agrupación Juan de Ferreras, de Diego de Orbigo o José Marcos de Segovia.
La historia la inicia Juan de Ferreras, fundador y secretario de la hoy Real Academia de la lengua del que se publica ademas de una pequeña biografia, varias poesias de este grandísimo bañezano. Sigue la biografía del también gran bañezano Padre Manuel Fraile Miguélez del que se insertan dos poesías suyas. Sigue la de Vicente Fernández Alonso, farmacéutico y periodista, con amplia biografía y varias poesías suyas. José Mayo Fernández, de Cebrones del Rio y tres poesías salidas de su pluma. Julian Escudero Pozuelo, poeta desconocido y que aportó las poesías el que fue gran historiador eclesiástico y director del archivo diocesano de Astorga, Don Augusto Quintana Prieto, del que también se publica su biografía y varias poesías. Sigue el gran poeta bañezano Marcelo Toral Pascua con varias poesías, en El Adelanto hay muchas de él. Manuel Martin Sanchez, de nuestra ciudad y que escribió poesías en El Adelanto. Julio Tagarro González, medico pediatra y que escribió en nuestro casi centenario semanario unos cuantos artículos en plan de broma. Gaspar Julio Pérez Alonso, abogado, alcalde que fue hace dos siglos y el que construyó el teatro Pérez Alonso. Enrique Alonso Sors, que nos deleitó en el Adelanto con muchos y buenos artículos. Eugenio Santos de Mata. El capitán José Maria Juárez Blanco, hijo de Don Servando el maestro, escribió muchos artículos en nuestro viejo semanario. José María Marcos Lefler, que nos dejó en el Adelanto casi un centenar de poesias sobre personas bañezanas. Antonio Alonso González, autor de la letra de nuestro himno de La Bañeza. Felipe Alonso Marcos, que fue un gran poeta sobre todo religioso y semanasantero, la mejor poesía del nazareno es de el. Luis Marcos Garcia licenciado en filosofía y letras. José Fernández Núñez que escribió, muchos artículos en El Adelanto. Conrado Blanco León, padre de nuestro Conrado y gran poeta. Jesús Toral Pascua, también tiene poesías y artículos en El Adelanto de hace años. El gran general, poeta y biógrafo Nicolás Benavides Moro, en su libro “Momentos” hay una poesía dedicada a mi padre Manolillo.
La agrupación de Ferreras tuvo unos años muy importantes hasta que se fueron muriendo los que la crearon y desapareció. En recuerdo de todos ellos va este artículo y el libro debiera de estar en la Biblioteca y hasta en el archivo.