viernes, 31 de agosto de 2012
Francisco Moreno Perandones El segundo Presidente de Cáritas
Aunque yo conocía a Paco Moreno, como se le conocía en la ciudad, en mi juventud, no comencé a conocerlo más intimamente, hasta que no fue nombrado Presidente de Cáritas, en sustitución del prestigioso abogado de nuestra ciudad, Laureano Alonso Diez Canseco, que fue el primer presidente cuando se fundó Cáritas en La Bañeza, en lo años sesenta.
Yo era entonces secretario de dicha organización y, cuando entró Paco Moreno en la presidencia, continué de secretario, ahora en la casa denominada entonces de Acción Católica, antes nos reuníamos en la casa de dicho abogado, al no tener sede propia esta organización católica de ayuda a los demás.
Con Francisco Moreno Perandones, las cosas en Cáritas comenzaron a mejorar y junto a Julio Valderas Arconada, Bernardino Ramos y otros cuyos nombres no recuerdo, se buscó a dos Misioneras Apostólicas de la Caridad, para que fueran a visitar los hogares de las personas que pedían ayuda y después informaran de si eran ciertas las necesidades de los peticionarios. Si era así, se procedía a buscar la mejor forma de ayudarles, no solo en la comida o en la asistencia semanal, sino en caso de enfermedad, buscando la forma de encontrarle el médico adecuado, aunque tuviera que ser un especialista de Madrid, al señor Domingo, que fue celador de la Cofradía de San Blas, cuando llegó a nuestra ciudad, jubilado por padecer del corazón, gracias a los contactos de Paco Moreno, se buscó un especialista en Madrid, se le pagaron los viajes y al final le pusieron un marca pasos, quizá el primero que se puso a un bañezano, y el señor Domingo pudo rehacer su vida y sacar a la familia adelante. En otra ocasión había un bañezano que había trabajado en la Azucarera y tuvo que dejarlo por enfermedad, pero le faltaban dos años para poder cobrar la jubilación, Paco le dió de alta en su empresa, Cáritas pagaba el seguro y cuando cumplió el tiempo, pudo cobrar la pensión. De esta manera, durante varios años Cáritas funcionó muy bien y ayudó a mucha gente.
Después seguí tratándolo, porque todos los años iba a su establecimiento para que me facilitara el hotel y el viaje de vacaciones, ya que era el representante de la Agencia de León Leontur, y nuestra amistad fue creciendo con los años.
Finalmente fue elegido concejal del ayuntamiento por el partido socialista y fue el portavoz del grupo durante esa legislatura, por lo que nuestra relación era más estrecha, ya que entonces era el corresponsal de Diario de León, Radio Popular de Astorga, la Agencia Efe y escribía en nuestro semanario, fundado por Don Angel, “El Adelanto” y ello me llevaba a estar al tanto de las noticias y, precisamente, las relacionadas con el ayuntamiento eran las más solicitadas, sobre todo si había polémica en los plenos.
Francisco Moreno Perandones, era una persona muy alegre, veía la vida con optimismo, era buen conversador y además tenía un gran corazón y estaba dispuesto siempre a ayudar a quien se lo pidiera. Hace tiempo que estaba pensando escribir sobre Paco Moreno, porque fue una de las personas que me dejó un gratísimo recuerdo mientras vivió, y durante años tuvimos una gran amistad y confianza mutuas, pues era una persona amena, agradable, simpático, gran carnavalero, pues el grupo que formó durante unos cuantos años, daba el do de pecho en los carnavales, no solo en los desfiles, sino en otros muchos momentos de los mismos, pues junto con su esposa y otros tres matrimonios, salían todos los años mientras vivió, a correr los carnavales y lo hacían con elegancia, alegría y buen humor.
Francisco Moreno Perandones fue un hombre de gran valía, bañezano hasta la médula, buenísima persona y un amigo de los que estaban siempre ahí y nunca te defraudaban, por eso ahora, quiero dejar constancia de su buen hacer en favor de La Bañeza, de su hombría de bien y de su gran personalidad, que en muchos momentos de su vida supo ponerla en favor de los bañezanos y de la ciudad que le vió nacer. este es mi recuerdo emocionado de un hombre bueno, bañezano ejemplar, llamado Francisco Moreno Perandones.
lunes, 20 de agosto de 2012
Despedida de un gran amigo (a Manolo Folgado) por José Cruz Cabo
a Manuel Folgado Blanco / por José Cruz Cabo
Querido amigo Manolo: Nos conocimos casi de niños y, de jóvenes, fuimos de la misma pandilla, hasta que al hacer los dieciocho años te marchaste voluntario a la Marina, donde viniste con los conocimientos necesarios para hacer y arreglar aparatos de radio. Antes de marchar a la mili y después de venir, cuantas veces fui a buscarte a tu casa, en la subida del tunel, y las parladas que tenía con tus padres y tu tía, especialmente con tu madre y tu tía, tu padre, el señor Pedro, siempre fue menos hablador. Fueron años duros los de nuestra juventud, pero quizá eso nos sirvió para apreciar más la bondad, el compañerismo y la solidaridad, ya que nunca tuvimos una frase más alta que otra y nos ayudábamos en todo lo que estaba a nuestro alcance.
Al pasar el tiempo, te casaste con tu novia Balbina, todavía conservo la foto de ese día y también tengo en la memoria que te compré mi primer aparato de radio y que tú con esa generosidad que tuviste siempre, nunca me apretaste para que te lo pagara, lo iba haciendo todos los meses, hasta que te liquidé el coste y casi contra tu voluntad, porque siempre me decías, “si no te arreglas, me pagas el mes que viene”. Luego entrantes de mancebo en la farmacia de Don Gonzalo, donde ya habías estado de chaval y en dicha farmacia te jubilaste, aunque mientras tuviste salud suficiente, seguías haciendo algún recado para su hijo José Carlos. Recuerdo cuando tu hijo Pedro defendió la portería de La Bañeza Fútbol Club, y la alegría que os daba a tí y a tu querida Balbina, que le destacara en las crónicas después del partido, lo que también me agradecía siempre Pedro, con el que sigo manteniendo la relación cuando nos vemos. Tus otros dos hijos, Manolo y Amador, les dio por las motos y ambos son del moto club y realizan un buen trabajo en él. Durante un tiempo, después de caer enfermo, nos veíamos en el fisio, y otras veces cerca de tu casa, cuando aún paseabas algo.
De todas formas tengo muchos recuerdos tuyos y de Balbina, y a pesar de que la vida nos llevó por oficios distintos, nuestra relación siempre fue cordial y cariñosa, por lo que he sentido profundamente tu fallecimiento, pues solo tenías un año menos que yo.
En estos momentos de dolor para tu esposa, hijos y nietos, me uno a ellos en el mismo, y deseo que tu bondad y desinterés te hayan granjeado el premio eterno y estés leyendo esta crónica por encima de las estrellas, para que te des cuenta de que se te apreciaba mucho en la tierra que te vió nacer y que mi sentimiento de ausencia es verdadero y doloroso. Dios quiera que nos veamos en la otra vida, para continuar la amistad.
viernes, 20 de julio de 2012
Otro gran libro de nuestro Cronista Oficial
José Cruz Cabo
Nuestro gran mecenas, paisano y maravilloso historiador, Cronista Oficial de la ciudad de La Bañeza, que le vió nacer, Conrado Blanco González, nos ha regalado sus últimas investigaciones de nuestra historia, en el número 10 de sus “Capiteles para la Historia Bañezana”, que fue presentado en la última feria del libro.
Este tomo, que como todos los que ha editado después de la muerte de su inolvidable esposa Charo, está dedicado a ella, con su retrato al óleo de José Luis del Palacio. Le sigue el prólogo, que en este libro es de Antonio Santos López. Sigue la copia del arancel de derechos parroquiales de la Función de Nuestra Señora de Las Angustias. El padrón general de la Parroquia de San Salvador de La Bañeza del año 1830. Hay una pequeña noticia de agosto de 1936, sobre “la bandera nacional”. El acuerdo municipal en que el ayuntamiento agradece a Antonio y a Odon Alonso González la entrega, con dedicatoria, de su obra musico vocal o zarzuela” “Rosina o así se quiere en mi tierra”, de la que son autores, para el archivo de la banda municipal. La conferencia pronunciada por Conrado Blanco en Astorga sobre el “Padre Blanco y sus relaciones con la Bañeza, el Padre Miguélez y Jacinto Verdaguer”. Le sigue el texto de “la Presencia de la Orden de San Juan de Jerusalén en tierras bañezanas”. Luego hay un artículo sobre la “Leyenda de San Pelayo”. hay otro sobre la “Presencia de La Bañeza en FITUR”, del año 1989. Un precioso artículo sobre “Una procesión del siglo XVII” que salió del Hospital de la Vera Cruz. “...Aquel pantano del Duerna!”, sobre el ansiado pantano que se está olvidando. No podía faltar un artículo sobre “La iglesia de Santa María”. Así como otro sobre “Un alcalde popular”, sigue “Esteban Carro Celada” y un tercero, dedicado a Carlos Alonso, titulado “Conozcamos nuestro pasado”. Tenían que estar presentes, los pormenores de la historia de los vizcondes de Palacios, bajo el título “El Señorío de los Bazanes en Tierras Bañezanas”. Destaca la “Presentación de La Bañeza y su Historia en la Casa de León en Madrid”, así como sobre “Parroquias y cofradías de Semana Santa”. Hay un relato histórico sobre “El capitán bañezano Mateo Meléndez protagoniza un hecho sobrenatural en el año 1714”. Un relato muy curioso sobre “La sidra asturiana, modo de beberla”. Siguen varios artículos históricos sobre “Nombre para una calle”, “¡Petróleo!”, “Don Alfonso Ramos de Castro y la Vía de la Plata”. “Una rogativa para el agua, de la Virgen de las Angustias en 1868”. “Manuel Fernández y F. Núñez coautor de la ópera “El mozo de mulas”. “¡Alubias de La Bañeza!”. Continua el tomo con una “Entrevista a María José González Lobato”. y después “Milenario de San Salvador 932-1981”. La Bañeza hace cien años”, un artículo muy interesante sobre las obras del tren que ya desapareció. También se insertan dos artículos de su esposa Charo González uno sobre el “Homenaje a Odón Alonso” en Madrid y el otro sobre el XIV Congreso Nacional de Cronistas Oficiales, que tuvo lugar en Betanzos. Hay un artículo de Antonio Odón Alonso titulado “Una caja de acero corten de la que emergen dos siluetas”. Otro de Esteban Carro Celada sobre “Conrado Blanco, confitero y periodista”. Del ya desaparecido bañezano Augusto Valderas Blanco, titulado “Amor y Trabajo”. “Una carta del P. Blanco a Jacinto Verdaguer”, otro trabajo de José Antonio Carro Celada, titulado “El prior duerme con un difunto”. También la etnóloga Concha Casado escribe “Homenaje a Conrado Blanco” y este tomo se cierra con el Pregón de Semana Santa de este año, que pronunció el párroco de El Salvador, Arturo Cabo Carrasco.
Es un libro para leer con detenimiento, empaparse de la historia de nuestra ciudad y luego dejarlo para los que nos sigan, para que sepan que La Bañeza tiene muchos años, que ha pasado por muchos avatares, y ha sido noticia muchas veces a lo largo de los siglos. Es un libro impagable para el mejor conocimiento de nuestra historia.
Nuestro gran mecenas, paisano y maravilloso historiador, Cronista Oficial de la ciudad de La Bañeza, que le vió nacer, Conrado Blanco González, nos ha regalado sus últimas investigaciones de nuestra historia, en el número 10 de sus “Capiteles para la Historia Bañezana”, que fue presentado en la última feria del libro.
Este tomo, que como todos los que ha editado después de la muerte de su inolvidable esposa Charo, está dedicado a ella, con su retrato al óleo de José Luis del Palacio. Le sigue el prólogo, que en este libro es de Antonio Santos López. Sigue la copia del arancel de derechos parroquiales de la Función de Nuestra Señora de Las Angustias. El padrón general de la Parroquia de San Salvador de La Bañeza del año 1830. Hay una pequeña noticia de agosto de 1936, sobre “la bandera nacional”. El acuerdo municipal en que el ayuntamiento agradece a Antonio y a Odon Alonso González la entrega, con dedicatoria, de su obra musico vocal o zarzuela” “Rosina o así se quiere en mi tierra”, de la que son autores, para el archivo de la banda municipal. La conferencia pronunciada por Conrado Blanco en Astorga sobre el “Padre Blanco y sus relaciones con la Bañeza, el Padre Miguélez y Jacinto Verdaguer”. Le sigue el texto de “la Presencia de la Orden de San Juan de Jerusalén en tierras bañezanas”. Luego hay un artículo sobre la “Leyenda de San Pelayo”. hay otro sobre la “Presencia de La Bañeza en FITUR”, del año 1989. Un precioso artículo sobre “Una procesión del siglo XVII” que salió del Hospital de la Vera Cruz. “...Aquel pantano del Duerna!”, sobre el ansiado pantano que se está olvidando. No podía faltar un artículo sobre “La iglesia de Santa María”. Así como otro sobre “Un alcalde popular”, sigue “Esteban Carro Celada” y un tercero, dedicado a Carlos Alonso, titulado “Conozcamos nuestro pasado”. Tenían que estar presentes, los pormenores de la historia de los vizcondes de Palacios, bajo el título “El Señorío de los Bazanes en Tierras Bañezanas”. Destaca la “Presentación de La Bañeza y su Historia en la Casa de León en Madrid”, así como sobre “Parroquias y cofradías de Semana Santa”. Hay un relato histórico sobre “El capitán bañezano Mateo Meléndez protagoniza un hecho sobrenatural en el año 1714”. Un relato muy curioso sobre “La sidra asturiana, modo de beberla”. Siguen varios artículos históricos sobre “Nombre para una calle”, “¡Petróleo!”, “Don Alfonso Ramos de Castro y la Vía de la Plata”. “Una rogativa para el agua, de la Virgen de las Angustias en 1868”. “Manuel Fernández y F. Núñez coautor de la ópera “El mozo de mulas”. “¡Alubias de La Bañeza!”. Continua el tomo con una “Entrevista a María José González Lobato”. y después “Milenario de San Salvador 932-1981”. La Bañeza hace cien años”, un artículo muy interesante sobre las obras del tren que ya desapareció. También se insertan dos artículos de su esposa Charo González uno sobre el “Homenaje a Odón Alonso” en Madrid y el otro sobre el XIV Congreso Nacional de Cronistas Oficiales, que tuvo lugar en Betanzos. Hay un artículo de Antonio Odón Alonso titulado “Una caja de acero corten de la que emergen dos siluetas”. Otro de Esteban Carro Celada sobre “Conrado Blanco, confitero y periodista”. Del ya desaparecido bañezano Augusto Valderas Blanco, titulado “Amor y Trabajo”. “Una carta del P. Blanco a Jacinto Verdaguer”, otro trabajo de José Antonio Carro Celada, titulado “El prior duerme con un difunto”. También la etnóloga Concha Casado escribe “Homenaje a Conrado Blanco” y este tomo se cierra con el Pregón de Semana Santa de este año, que pronunció el párroco de El Salvador, Arturo Cabo Carrasco.
Es un libro para leer con detenimiento, empaparse de la historia de nuestra ciudad y luego dejarlo para los que nos sigan, para que sepan que La Bañeza tiene muchos años, que ha pasado por muchos avatares, y ha sido noticia muchas veces a lo largo de los siglos. Es un libro impagable para el mejor conocimiento de nuestra historia.
martes, 26 de junio de 2012
La petición de Pepi Belloso Ordás como reina de las Fiestas
José Cruz Cabo
Corría el año 1977, cuando fue elegida por el ayuntamiento, para que nos representara como Reina de nuestras Fiestas Patronales, Pepita Belloso Ordás, hija de la inolvidable bañezana y carnavalera, Lucila Ordás y de José Belloso. El ayuntamiento estaba presidido por el prestigioso abogado, Leandro Sarmiento Fidalgo. El concejal de cultura de aquel año era el siempre recordado comerciante de la ciudad, Delfín Pérez Linacero, que a su vez era el fotógrafo entonces de “La Hora Leonesa” y de nuestro semanario “El Adelanto”; en aquellos años, además de ser el subdirector de El Adelanto Bañezano, yo era el corresponsal de “Diario de León”, Agencia EFE y Radio popular de Astorga, hoy Cope Astorga, donde sigo todavía.
A las nueve de la noche, de un día del mes de julio, nos reunimos en la Plaza Mayor, para dirigirnos al domicilio de Lucia, entonces en la calle de Astorga, Leandro Sarmiento, Delfín Pérez y un servidor, para pedir el permiso de Pepita Belloso y su madre Lucila, para ser nombrada Pepi, Reina de las fiestas de aquel año. Fuimos recibidos, además de por Pepita, por su madre Lucila y la prima de esta última, otra gran carnavalera y ermitaña de la Cofradía de Las Angustias Teresa Aller, más conocida por “La Curina”. A poco de llegar a su casa y dar el sí, nos ponen sobre la mesa una pantagruelica cena, finalizada con los mejores dulces de nuestra ciudad de la desaparecida Confitería Baudilio, donde Pepi era dependienta entonces, comenzó Lucila Ordás a contarnos su vida y milagros de su estancia en Sevilla, ya casada con José Belloso y las carcajadas de todos nosotros se debían de oir en la Plaza Mayor.
Durante varias horas no paramos de reirnos y a mí me asombraba que Leandro, un hombre más bien serio y ecuánime, lloraba por no poder contener la risa que le provocaban las carcajadas que le producían las anécdotas, que con enorme gracia, contaba Lucila de su estancia en la capital andaluza. “Ya le dije a Tomás, que era entonces el jefe de la Confitería Baudilio, que me tenía que hacer los mejores dulces, incluidas las pililas de angel”, que entonces eran muy famosas. Y seguía contando anécdotas y nosotros sin poder parar de reirnos, y así estuvo hasta cerca de las dos de la mañana, pero acto seguido cogió la palabra Teresa “La Curina”, que también tenía la gracia por arrobas y nosotros sin poder dejar la risa y el tiempo se alargaba, yo tenía que comenzar mi trabajo tipográfico, del que siempre viví, en Gráficas Nino, a las ocho de la mañana, y la conversación y las carcajadas no paraban, porque para acabar la tertulia, a las tres y media de la mañana apareció el hijo mayor de Teresa, Kike Java, otro genial carnavalero, que acababa de cerrar el Tifanys y se sumó a las anécdotas y, las carcajadas, seguían sin parar y los tres visitantes, Leandro, Delfín y yo, queriendo marchar para casa a dormir porque había que madrugar. Al fin a las cuatro de la mañana, ya cansados de reirnos, nos despedimos como pudimos y finalizamos la petición de Pepi. Nunca, en las muchas reinas que me han tocado asistir a su petición, he salido más allá de las once y media o doce de la noche, por lo que cuando ya estábamos en la calle y al recordar muchas de las anécdotas que nos habían contado, seguíamos por la calle riéndonos a lágrima viva, hasta que al llegar a la Plaza Mayor a las cuatro y cinco de la madrugada, nos separamos los tres para dirigirnos a nuestras casas. Todos los años, mientras estuvo Leandro de alcalde y después cuando Delfín y yo íbamos a recoger noticias para “El Diario” y “El Adelanto”, especialmente cuando íbamos a la petición de alguna de las reinas de las fiestas, seguíamos recordado la petición de Pepi Belloso y diciendo que como aquella no volveríamos a tener ninguna, porque hay que tener mucha labia, mucha imaginación y mucho salero, para mantener una conversación tan disparatada y tan chispeante para que unos invitados no sean capaces de moverse del asiento en casi siete horas y sin parar de reirse y y solo conteniendo la risa para comer un dulce o beber un trago de vino, después de haber comido de todo al principio de la larguísima noche. Han pasado los años, la mayor parte de los que estuvieron en esa larga velada nos han dejado, y solo quedamos dos personas para certificar aquella noche Kike Java y yo. No quería que esto quedara en el olvido.
Corría el año 1977, cuando fue elegida por el ayuntamiento, para que nos representara como Reina de nuestras Fiestas Patronales, Pepita Belloso Ordás, hija de la inolvidable bañezana y carnavalera, Lucila Ordás y de José Belloso. El ayuntamiento estaba presidido por el prestigioso abogado, Leandro Sarmiento Fidalgo. El concejal de cultura de aquel año era el siempre recordado comerciante de la ciudad, Delfín Pérez Linacero, que a su vez era el fotógrafo entonces de “La Hora Leonesa” y de nuestro semanario “El Adelanto”; en aquellos años, además de ser el subdirector de El Adelanto Bañezano, yo era el corresponsal de “Diario de León”, Agencia EFE y Radio popular de Astorga, hoy Cope Astorga, donde sigo todavía.
A las nueve de la noche, de un día del mes de julio, nos reunimos en la Plaza Mayor, para dirigirnos al domicilio de Lucia, entonces en la calle de Astorga, Leandro Sarmiento, Delfín Pérez y un servidor, para pedir el permiso de Pepita Belloso y su madre Lucila, para ser nombrada Pepi, Reina de las fiestas de aquel año. Fuimos recibidos, además de por Pepita, por su madre Lucila y la prima de esta última, otra gran carnavalera y ermitaña de la Cofradía de Las Angustias Teresa Aller, más conocida por “La Curina”. A poco de llegar a su casa y dar el sí, nos ponen sobre la mesa una pantagruelica cena, finalizada con los mejores dulces de nuestra ciudad de la desaparecida Confitería Baudilio, donde Pepi era dependienta entonces, comenzó Lucila Ordás a contarnos su vida y milagros de su estancia en Sevilla, ya casada con José Belloso y las carcajadas de todos nosotros se debían de oir en la Plaza Mayor.
Durante varias horas no paramos de reirnos y a mí me asombraba que Leandro, un hombre más bien serio y ecuánime, lloraba por no poder contener la risa que le provocaban las carcajadas que le producían las anécdotas, que con enorme gracia, contaba Lucila de su estancia en la capital andaluza. “Ya le dije a Tomás, que era entonces el jefe de la Confitería Baudilio, que me tenía que hacer los mejores dulces, incluidas las pililas de angel”, que entonces eran muy famosas. Y seguía contando anécdotas y nosotros sin poder parar de reirnos, y así estuvo hasta cerca de las dos de la mañana, pero acto seguido cogió la palabra Teresa “La Curina”, que también tenía la gracia por arrobas y nosotros sin poder dejar la risa y el tiempo se alargaba, yo tenía que comenzar mi trabajo tipográfico, del que siempre viví, en Gráficas Nino, a las ocho de la mañana, y la conversación y las carcajadas no paraban, porque para acabar la tertulia, a las tres y media de la mañana apareció el hijo mayor de Teresa, Kike Java, otro genial carnavalero, que acababa de cerrar el Tifanys y se sumó a las anécdotas y, las carcajadas, seguían sin parar y los tres visitantes, Leandro, Delfín y yo, queriendo marchar para casa a dormir porque había que madrugar. Al fin a las cuatro de la mañana, ya cansados de reirnos, nos despedimos como pudimos y finalizamos la petición de Pepi. Nunca, en las muchas reinas que me han tocado asistir a su petición, he salido más allá de las once y media o doce de la noche, por lo que cuando ya estábamos en la calle y al recordar muchas de las anécdotas que nos habían contado, seguíamos por la calle riéndonos a lágrima viva, hasta que al llegar a la Plaza Mayor a las cuatro y cinco de la madrugada, nos separamos los tres para dirigirnos a nuestras casas. Todos los años, mientras estuvo Leandro de alcalde y después cuando Delfín y yo íbamos a recoger noticias para “El Diario” y “El Adelanto”, especialmente cuando íbamos a la petición de alguna de las reinas de las fiestas, seguíamos recordado la petición de Pepi Belloso y diciendo que como aquella no volveríamos a tener ninguna, porque hay que tener mucha labia, mucha imaginación y mucho salero, para mantener una conversación tan disparatada y tan chispeante para que unos invitados no sean capaces de moverse del asiento en casi siete horas y sin parar de reirse y y solo conteniendo la risa para comer un dulce o beber un trago de vino, después de haber comido de todo al principio de la larguísima noche. Han pasado los años, la mayor parte de los que estuvieron en esa larga velada nos han dejado, y solo quedamos dos personas para certificar aquella noche Kike Java y yo. No quería que esto quedara en el olvido.
jueves, 31 de mayo de 2012
La Ordo Batrachium: Una peña que dio fama a las ancas de rana en Asturias
José Cruz Cabo
Cayó en mis manos, hace unos días, una fotocopia de “La Hora Leonesa”, que firmaba Llanos, y con una foto del siempre inolvidable Delfín, en dicha copia se hablaba de una peña de amigos asturianos, con dos bañezanos, denominada”La Ordo Batrachium”, que tenían como primera costumbre reunirse todos los años en La Bañeza y comer Ancas de Rana, primero en el Restaurante Campomanes y después de tres años, se pasaron a la famosísima “Casa Boño”.
Esta Peña de amigos, que componían 23 asturianos de Pola de Lena y dos bañezanos, tenían unos estatutos con 8 artículos, entre los que se decía, entre otras cosas: “A cada socio obliga el cuarto, que un día al año coma ranas, y que el primer jueves de junio, haya o no plenilunio, en La Bañeza hagamos fiesta, comiendo de ranas una cesta. En la fiesta de La Bañeza se impondrán condecoraciones, que acrediten tal grandeza”. Después se mandaba una tarjeta invitación con el nombre de cada comensal y se les decía que “el día seis del mes siguiente, para sacarnos la tristeza, y quitar las almorranas, nos veremos en La Bañeza, comiendo ancas de rana. Para arrancar de la Pola, a las nueve horas de tal fecha, en el Van Loy te diremos Hola, Por Bactraceus Tours”. Firmado: La comisión Plenaria de Amigos de la Verbena. El seis siempre era del mes de junio.
Los primeros tres años hicieron esta comida en el Restaurante Campomanes, donde comían ancas y un chuletón. Después pasaron a celebrarlo en Casa Boño y el menú era ancas de rana y pollo de corral.
De esta peña formaban parte, los bañezanos Cuco y José María Santos Arconada, quien me habló de la misma, y me ha facilitado las fotocopias para rehacer este recuerdo, de “La Ordo Batrachium”, ya que fue una peña de asturianos que tenían la costumbre de venir todos los años a comer ancas de rana en nuestra ciudad y, que estuvo activa más de veinte años, hasta que las circunstancias y la vida les hizo desaparecer. Pero es bonito saber que siempre hubo una gran amistad entre asturianos y bañezanos y que se remonta a hace muchos años, cuando aún el turismo no era la moda, pero los viajes ya comenzaban a hacer salir a la gente de casa y a estos asturianos de Pola de Lena, por tener dos amigos bañezanos, se decidieron a venir todos los años, durante unos cuantos, a visitar nuestra ciudad, comer en ella, y espandir por Asturias, la costumbre de las riquísimas ancas de rana, que se cocinaban y que tanta fama han dado a nuestra ciudad.
Cayó en mis manos, hace unos días, una fotocopia de “La Hora Leonesa”, que firmaba Llanos, y con una foto del siempre inolvidable Delfín, en dicha copia se hablaba de una peña de amigos asturianos, con dos bañezanos, denominada”La Ordo Batrachium”, que tenían como primera costumbre reunirse todos los años en La Bañeza y comer Ancas de Rana, primero en el Restaurante Campomanes y después de tres años, se pasaron a la famosísima “Casa Boño”.
Esta Peña de amigos, que componían 23 asturianos de Pola de Lena y dos bañezanos, tenían unos estatutos con 8 artículos, entre los que se decía, entre otras cosas: “A cada socio obliga el cuarto, que un día al año coma ranas, y que el primer jueves de junio, haya o no plenilunio, en La Bañeza hagamos fiesta, comiendo de ranas una cesta. En la fiesta de La Bañeza se impondrán condecoraciones, que acrediten tal grandeza”. Después se mandaba una tarjeta invitación con el nombre de cada comensal y se les decía que “el día seis del mes siguiente, para sacarnos la tristeza, y quitar las almorranas, nos veremos en La Bañeza, comiendo ancas de rana. Para arrancar de la Pola, a las nueve horas de tal fecha, en el Van Loy te diremos Hola, Por Bactraceus Tours”. Firmado: La comisión Plenaria de Amigos de la Verbena. El seis siempre era del mes de junio.
Los primeros tres años hicieron esta comida en el Restaurante Campomanes, donde comían ancas y un chuletón. Después pasaron a celebrarlo en Casa Boño y el menú era ancas de rana y pollo de corral.
De esta peña formaban parte, los bañezanos Cuco y José María Santos Arconada, quien me habló de la misma, y me ha facilitado las fotocopias para rehacer este recuerdo, de “La Ordo Batrachium”, ya que fue una peña de asturianos que tenían la costumbre de venir todos los años a comer ancas de rana en nuestra ciudad y, que estuvo activa más de veinte años, hasta que las circunstancias y la vida les hizo desaparecer. Pero es bonito saber que siempre hubo una gran amistad entre asturianos y bañezanos y que se remonta a hace muchos años, cuando aún el turismo no era la moda, pero los viajes ya comenzaban a hacer salir a la gente de casa y a estos asturianos de Pola de Lena, por tener dos amigos bañezanos, se decidieron a venir todos los años, durante unos cuantos, a visitar nuestra ciudad, comer en ella, y espandir por Asturias, la costumbre de las riquísimas ancas de rana, que se cocinaban y que tanta fama han dado a nuestra ciudad.
lunes, 28 de mayo de 2012
Casio, el churrero: una persona que dejó huella
José Cruz Cabo
Monte Urba me invitó a que hablara sobre este mayo dedicado a Casio y como no se hacerlo en verso, voy a daros unas pinceladas sobre este simpatico y, a ratos cabreado churrero, que ponía su puesto a las puertas de lo que hoy es el establecimiento de Cano Cornejo. En verano al nacer el alba, en invierno en noche cerrada, llegaba a la hoy plaza Fray Diego Alonso con todo lo necesario para hacer los churros y unas botellas de aguardiente, ya que muchos hombres de aquella época, sobre todo los trabajadores, eran lo que desayunaban ambas cosas: El Churro y la copita de aguardiente. Ayudado por su hermana Josefa, ambos fueron solteros, se dedicaban a freir y despachar los churros, mientras la gente esperaba, unas veces pasando frío y otras calor, a que les sirvieran. Si se llevaban para casa, se ensartaban en unas tiras de junco, entonces no se compraban periódicos como ahora ni había tanto papel. A media mañana, Josefa iba con un cesto, a las casas donde sabía que tenía que llevarles los riquísimos churros de su hermano.
Mis recuerdos de este popular personaje, vienen de mediados de los años cuarenta, en que adolescente y joven acudía, con una serie de amigos, a la misa dominical de nueve y media de la mañana de Santa María, que era la misa dedicada a Acción Católica y, a la salida, sobre unos ocho o diez compañeros, nos ibamos para los churros, pero esperando que llegara el siempre recordado juez por la juventud de aquellos años, Don Alberto Gutiérrez, que solía invitarnos a un churro al salir de misa, y allí esperábamos a que viniera; cuando éste llegaba, Casio se ponía a su disposición y se olvidaba de la cola que estaba antes que Don Alberto, le daba los churros que le pedía, y cada uno de nosotros cogíamos uno y lo comíamos. ¡Qué ricos nos sabían en aquellos años de miseria!
Pero a Casio, para la historia bañezana, no solo se le recuerda por eso de los riquísimos churros, sino porque en los años veinte, hubo un desfile en Madrid ante el Rey Alfonso XIII, y Nicasio, que era su nombre, a pesar de su baja estatura, no llegaba al uno cincuenta de altura necesaria para ir a la mili, pujó el pendón de La Bañeza en dicho desfile, y cuando llegó a la altura del Rey, con una mano sostuvo el pendón y, con la otra, se quitó la gorra y saludó al rey, y cuentan las crónicas, que recibió los mayores aplausos de la gente que estaba presenciando dicho desfile. En sus años mozos tenía una fuerza enorme.
La verdad es que Casio y su hermana Josefa, eran unas personas que todo el mundo quería en nuestra ciudad, pues eran trabajadores, humildes, solidarios y amables, a cuántas personas ayudaron sin que su mano derecha supiera lo que hacia la izquierda. La verdad es que la imagen de los dos hermanos la tengo grabada en la retina y en el corazón, por lo riquísimos que eran sus churros, y por su bondad y honradez. Amigo Casio, que Dios te haya dado el descanso que no tuviste en la tierra, donde solo supiste trabajar y querer a los demás.
Mis recuerdos de este popular personaje, vienen de mediados de los años cuarenta, en que adolescente y joven acudía, con una serie de amigos, a la misa dominical de nueve y media de la mañana de Santa María, que era la misa dedicada a Acción Católica y, a la salida, sobre unos ocho o diez compañeros, nos ibamos para los churros, pero esperando que llegara el siempre recordado juez por la juventud de aquellos años, Don Alberto Gutiérrez, que solía invitarnos a un churro al salir de misa, y allí esperábamos a que viniera; cuando éste llegaba, Casio se ponía a su disposición y se olvidaba de la cola que estaba antes que Don Alberto, le daba los churros que le pedía, y cada uno de nosotros cogíamos uno y lo comíamos. ¡Qué ricos nos sabían en aquellos años de miseria!
Pero a Casio, para la historia bañezana, no solo se le recuerda por eso de los riquísimos churros, sino porque en los años veinte, hubo un desfile en Madrid ante el Rey Alfonso XIII, y Nicasio, que era su nombre, a pesar de su baja estatura, no llegaba al uno cincuenta de altura necesaria para ir a la mili, pujó el pendón de La Bañeza en dicho desfile, y cuando llegó a la altura del Rey, con una mano sostuvo el pendón y, con la otra, se quitó la gorra y saludó al rey, y cuentan las crónicas, que recibió los mayores aplausos de la gente que estaba presenciando dicho desfile. En sus años mozos tenía una fuerza enorme.
La verdad es que Casio y su hermana Josefa, eran unas personas que todo el mundo quería en nuestra ciudad, pues eran trabajadores, humildes, solidarios y amables, a cuántas personas ayudaron sin que su mano derecha supiera lo que hacia la izquierda. La verdad es que la imagen de los dos hermanos la tengo grabada en la retina y en el corazón, por lo riquísimos que eran sus churros, y por su bondad y honradez. Amigo Casio, que Dios te haya dado el descanso que no tuviste en la tierra, donde solo supiste trabajar y querer a los demás.
miércoles, 18 de abril de 2012
La Bañeza F. C. se fundó en 1957
La Bañeza fútbol Club nació en el mes de septiembre de 1957. El día 15 de dicho mes se había celebrado la primera asamblea y se había acordado nombrar primer presidente de nuestro segundo club oficial de la ciudad, a José Tardío Barrios, dependiente del Comercio de Don Mariano de la Fuente y que proyectaba las Películas del Cine Salamanca y era entonces Presidente de la Peña Real Madrid. Junto con él, formaron la junta directiva como vicepresidente, Julio Ruiz Pérez; Secretario, Antonio Núñez Alba; vicesecretario, Angel Otero Blanco; Tesorero, Julio González Dúviz, que había sido jugador de la Gimnástica Bañezana y animador incansable de la misma durante toda su vida; contador, Toribio González Martínez; delegado del Frente de Juventudes, el campo era entonces de dicho partido gubernamental, José Luis Debesa; vocales: Eleuterio García Gómez, Vicente Acebes Cabañas, Luis Carnicero Alba y Evelio Chamorro Vecino. Eleuterio Gomez y Luis Carnicero, pasado el tiempo, serían también presidentes de este club. La carta le fue enviada al alcalde de entonces que era Tirso Ruvira de Miguel. anunciándole la creación de esta sociedad deportiva y en la que se decía que “nuestra labor social y deportiva será para el engrandecimiento del deporte y alto nivel cultural de nuestra querida Ciudad de La Bañeza”.
Un equipo que todavía hoy perdura, que ha tenido muchos avatares a lo largo de estos cincuenta y cinco años y que sus bodas de oro pasaron desapercibidas, ya que no se celebró ninguna cosa especial para festejarlas, cuando ha sido uno de los pocos clubs que han llegado a cumplir tantos años en nuestra ciudad. Fue una pena que una sociedad deportiva tan longeva, que ha pasado por muchos avatares a lo largo de su vida, pero siempre ha habido un grupo de gente que se ha sacrificado por sacarla adelante, que ha estado bastantes años en tercera división y que llegó a jugar el ascenso a segunda B, dos años, no sea todavía el emblema deportivo al que todos los bañezanos apoyemos sin distinción. También es increible que no exista en las oficinas del club, que ahora están en las dependencias del campo de fútbol, las actas de estos cincuenta y cinco años, por lo que no hemos podido hacer una historia más detallada de la misma, ya que solo hemos dispuesto de las pocas cosas que hay en el archivo Conrado Blanco provenientes del ayuntamiento.
Fue muy raro que al llegar el cincuentenario de este club futbolístico representativo de nuestra ciudad, con el que yo tuve una larga relación, no solo como cronista deportivo, hubo varias directivas que me concedieron permiso para viajar con los jugadores en los desplazamientos, a partir del año 1966, aunque la comida tenía que hacerla por mi cuenta y dejé de ser cronista del club en 1995 cuando ya la edad me permitía la jubilación, pero por eso no he dejado de ser socio y sigo colaborando con el club, pues sigo siendo socio y pago tanto la ficha como el abono de partidos, posiblemente no hayan tenido un socio que haya sido socio y cronista deportivo, encargado de hacer las crónicas y al mismo tiempo haya sido también socio. Mi forma de ser me impide pedir ayuda para el sostenimiento del club y yo no colaborar en el mismo. Hubo unos años que realicé muchos viajes con ellos, y sufrí con ellos las injusticias que se daban en los campos de fútbol, los recibimientos que les hacían en las ciudades que visitaban, que en unas los agasajaban y en otras tenían que salir corriendo. Las peores que recuerdo fueron Peñaranda de Bracamonte y Salamanca, donde les apedrearon al entrar al vestuario en la segunda y casi pegan a los directivos en Peñaranda. Antonio Calvo, fue después del gran Sines, el segundo mejor portero que ha tenido este equipo y La Bañeza futbolística. Fue un guardameta que dejó una gran estela deportiva cuando salió de nuestra ciudad y todos le augurábamos un gran porvenir como portero de primera división, pero no llegó a jugar en esta categoría. También fue un guardameta espléndido nuestro convecino Pedro Folgado, que la defendió muchos años.
Este año ya no podrá ascender a tercera, pero esperamos que no tenga problemas de permanencia en la regional, pero de todas formas si todavía no hemos ascendido se debe a que los bañezanos no la han apoyado económicamente como necesita. Esperamos que los vecinos despierten y entre todos se pueda hacer un equipo potente para poder volver a ascender.
Un equipo que todavía hoy perdura, que ha tenido muchos avatares a lo largo de estos cincuenta y cinco años y que sus bodas de oro pasaron desapercibidas, ya que no se celebró ninguna cosa especial para festejarlas, cuando ha sido uno de los pocos clubs que han llegado a cumplir tantos años en nuestra ciudad. Fue una pena que una sociedad deportiva tan longeva, que ha pasado por muchos avatares a lo largo de su vida, pero siempre ha habido un grupo de gente que se ha sacrificado por sacarla adelante, que ha estado bastantes años en tercera división y que llegó a jugar el ascenso a segunda B, dos años, no sea todavía el emblema deportivo al que todos los bañezanos apoyemos sin distinción. También es increible que no exista en las oficinas del club, que ahora están en las dependencias del campo de fútbol, las actas de estos cincuenta y cinco años, por lo que no hemos podido hacer una historia más detallada de la misma, ya que solo hemos dispuesto de las pocas cosas que hay en el archivo Conrado Blanco provenientes del ayuntamiento.
Fue muy raro que al llegar el cincuentenario de este club futbolístico representativo de nuestra ciudad, con el que yo tuve una larga relación, no solo como cronista deportivo, hubo varias directivas que me concedieron permiso para viajar con los jugadores en los desplazamientos, a partir del año 1966, aunque la comida tenía que hacerla por mi cuenta y dejé de ser cronista del club en 1995 cuando ya la edad me permitía la jubilación, pero por eso no he dejado de ser socio y sigo colaborando con el club, pues sigo siendo socio y pago tanto la ficha como el abono de partidos, posiblemente no hayan tenido un socio que haya sido socio y cronista deportivo, encargado de hacer las crónicas y al mismo tiempo haya sido también socio. Mi forma de ser me impide pedir ayuda para el sostenimiento del club y yo no colaborar en el mismo. Hubo unos años que realicé muchos viajes con ellos, y sufrí con ellos las injusticias que se daban en los campos de fútbol, los recibimientos que les hacían en las ciudades que visitaban, que en unas los agasajaban y en otras tenían que salir corriendo. Las peores que recuerdo fueron Peñaranda de Bracamonte y Salamanca, donde les apedrearon al entrar al vestuario en la segunda y casi pegan a los directivos en Peñaranda. Antonio Calvo, fue después del gran Sines, el segundo mejor portero que ha tenido este equipo y La Bañeza futbolística. Fue un guardameta que dejó una gran estela deportiva cuando salió de nuestra ciudad y todos le augurábamos un gran porvenir como portero de primera división, pero no llegó a jugar en esta categoría. También fue un guardameta espléndido nuestro convecino Pedro Folgado, que la defendió muchos años.
Este año ya no podrá ascender a tercera, pero esperamos que no tenga problemas de permanencia en la regional, pero de todas formas si todavía no hemos ascendido se debe a que los bañezanos no la han apoyado económicamente como necesita. Esperamos que los vecinos despierten y entre todos se pueda hacer un equipo potente para poder volver a ascender.
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