lunes, 28 de diciembre de 2009

Delfín Pérez Linacero

José Cruz Cabo.-Aunque solo tenía un año más que yo, a Delfín Pérez Linacero comencé a tratarlo a través de sus hermanos mayores, Laureano y Santiago, pues aunque tenía un comercio de calzado, tardé muchos años en hacerme cliente suyo, dado que mi amistad con las hermanas Alonso, Victoria y Josefina, que también vendían zapatos, además de libros, era muy intensa y por ello no comencé a comprárselos hasta que no se jubiló Victoria, pero sin embargo sí lo trataba, porque a partir de los años sesenta, comenzó a colaborar con sus hermosas fotografías, tanto en “La Hora Leonesa”, como en “El Adelanto Bañezano”, del que ya era yo el subdirector.

Primero hizo fotos, siendo corresponsal gráfico del diario provincial, estando de corresponsal José Luis Llanos, después fue su hija Lourdes la que cogió la corresponsalía de “La Hora”, y al absorberla el “Diario de León”, nos unimos hasta el año 93 y él me hacía las fotos y yo las crónicas de dicho diario, por lo que comenzamos a intimar más y, fue, cuando me di perfecta cuenta de la calidad humana de Delfín, de su simpatía, de su disponibilidad, de su gran trabajo como fotógrafo, de su gran personalidad, siempre de broma, siempre alegre y siempre dispuesto a ayudar a lo que hiciera falta. Cuando había alguna noticia que necesitara fotos, nada más tenía que llamarle, fuera la hora que fuera, y enseguida íbamos al lugar, hacía las fotos, y volvía a casa para revelarlas y, antes de tener yo la crónica preparada, ya estaban las fotos para enviar al Diario de León o a Fotograbados Estébanez para que hiciera el cliché para imprimir en tipografía. en el Semanario local. Precisamente el año 93, al jubilarme yo, del Diario, fue cuando mi empresa tipográfica, Graficas Nino puso el offset y yo tuve que adaptarme al ordenador. Durante 46 años trabajando de pié y me jubilé para escribir sentado. Delfín siguió haciendo sus fotos durante unos años más para el Diario y para el Adelanto, justo hasta poco antes de saber que su enfermedad no tenía solución y de quitarnos a mí y a Gráficas Nino El Adelanto. Él por unos días no llegó a saber que nos dejaban fuera del semanario.

También fue concejal del ayuntamiento, con Leandro Sarmiento de alcalde, fue el edil encargado de la Banda de Música, al nombrarle concejal de cultura. Fue el creador y organizador de la primera Banda de Cornetas y Tambores, que hubo en nuestra ciudad. Me hizo mucha gracia, porque me contaba que cuando se decidió comprarles el uniforme a los chavales de la banda, Leandro le dijo que a Fernando Carrera, que era sastre y concejal, no se le ocurriera encargarle los trajes a él.

Fueron muchos los ratos trabajando o charlando en tertulia con nuestras respectivas esposas, las que nos hicieron intimar cada vez más a los dos, pues su carácter abierto, dicharachero y generoso atraía sin remedio y tenías que coger su amistad y devolverla en la misma proporción de bondad, gracejo y amabilidad. Cuando iba a algún bar y al pedir la cuenta, solía decir, “Dime que te debo y, hasta si tienes suerte, cobras”. Era una persona que le gustaba hacer felices a los demás. Fueron muchos años de comerciante de calzado y en los años 90 me hice cliente de él hasta que se jubiló y dejó el negocio en manos de la que había sido su dependienta durante bastantes años, por eso se sigue denominándose el comercio “Calzados Delfín”.

Hubo comidas y cenas matrimoniales, en las que nuestras mujeres, Nieves y Sarita, también intimaron y ello nos hacía coincidir más a menudo, especialmente en verano en las terrazas de la Plaza Mayor. La verdad es que su muerte me dejó un poco más huérfano de amigos, pues su entrañable carácter, su desinteresada labor fotográfica en favor de La Bañeza, por la que él trabajaba, sin pedir nada a cambio, y poniendo muchas veces dinero de su bolsillo, fueron de gran importancia social y periodística. Además era muy meticuloso y dejó encuadernados varios tomos con los artículos de José Luis Llanos, de su hija Lourdes y de los míos cuando comenzó a colaborar conmigo. Tenía una muy buena colección de fotografías y artículos de prensa sobre nuestra ciudad, que espero que no se pierdan, pues hoy ya son historia.

Este artículo solo está hecho para destacar una labor de bañezanismo y altruismo para La Bañeza, que no debe quedar en el olvido. Delfín Pérez Linacero, fue uno de los bañezanos que lucharon por engrandecer su pueblo, como concejal sin sueldo, entonces no se cobraba por el cargo, como comerciante y como gran fotógrafo. Fue un hombre entrañable, encantador y que no se debiera olvidar, porque fue uno de las personas que trabajó mucho y bien por la ciudad que le vio nacer.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Mario Núñez Alonso

José Cruz Cabo.-La vida de Mario Núñez y la mía, se cruzaron pronto, ya en la niñez, pues su madre, Dª Consolación, era vecina de mi abuela y de mis padres y Mario, al morir su hermano Pepe en el frente, durante la guerra civil, era el único varón de la casa entre tres hermanas mayores, por lo que fue siempre una persona muy mimada y como había posibles, siempre le compraban lo que quería o pedía. Mis primeros recuerdos de Mario están ligados a los años de 1935, 36 y 37, porque muchos días, sobre todo en verano, todos los niños y niñas de la calle Padre Miguélez nos reuníamos en el patio de su casa y en muchas ocasiones celebrabamos misas y procesiones, éstas no solo por el patio sino hasta en la calle. Era el que dirigía el altar de la Cruz de Mayo el día 3 de dicho mes, que poníamos en la calle del Padre Miguélez. Tenía casulla de verdad, para decir misa, capa pluvial para las procesiones, así como palio, custodia, cáliz, patena, misal de los grandes, incensario y todo lo que se necesitaba para decir misas o hacer procesiones. El año 38, dejé La Bañeza por culpa de la muerte de mi madre Everilda y cuando regresé al final del año 40, volví a ver a Mario, que ya organizaba las procesiones de la iglesia de Santa María. Pues era muy bueno organizando cosas y sobre todo procesiones u actos religiosos.

Después de mayor, seguimos viéndonos en Acción Católica, en la calle donde vivía mi abuela y mis tios, o sea la de Padre Miguélez donde el siempre vivió. Cuando llegó la edad de trabajar se colocó en el Banco Mercantil, pero como tenía que estar en dicho banco a las nueve de la mañana, a los pocos días lo dejó, porque era mucho madrugar para él. Organizaba y gobernaba todos los actos de Acción Católica, como cursillos, campamentos, retiros, obras teatrales, etc. Cuando entró don Marcelo en Astorga como obispo de la Diócesis, él estaba a su lado y un guardia municipal astorgano le dijo que allí no podía ir y él le contestó “Yo no voy con el obispo, es él quien viene conmigo”. Pasados unos años, tuvo un bazar en la calle de Astorga, durante unos cuantos años, que después se lo traspasó a mi tío Rafael Cabo, ya que siempre fueron uña y carne. Finalizada la vida comercial, Mario se dedicó a la taxidermia y se puso a disecar animales. A la vez le dió por hacerse escultor y reparar imágenes, comenzando por las que tenía en casa.

Finalmente compró un taxi y se hizo taxista, y esta profesión sí le gustaba, dado que no estaba sujeta a horas fijas. No le gustó nunca madrugar, pero sí trasnochar. Otra anécdota de Mario fue cuando Don Marcelo tomó posesión de su cargo de Arzobispo de Barcelona, porque al final del acto, fueron a saludarlo a la sacristía y Don Marcelo le dijo, “Ya sabía que estabas aquí, porque ví a uno con una cámara en los sitios de privilegio y me dije, vino Mario”. Cuando se jubiló de taxista le dió por filmar cosas, compró una filmadora y estaba en todos los actos que se celebraban en La Bañeza o a los sitios donde él iba y los filmaba todos. Debió de tener una gran cantidad de cintas grabadas, pero no se lo que habrán sido de ellas. Fue el último de los hermanos que falleció y como nunca se casó, a pesar de las muchas novias que le ponían, solo tenía tres sobrinos, dos de su hermana Pilar y una de su hermana Caridad.

Escribió mucho en “El Adelanto Bañezano, con el sobrenombre de “Indiscreto” y otros seudónimos. La gente nos preguntaba a los que estábamos en la imprenta “quien es indiscreto” y solíamos contestar “tú, que preguntas lo que no debes”. Cuando se inició la marcha hacia adelante de la Cofradía de la Vera Cruz, enseguida se ofreció para lo que fuera, y como ya estaba jubilado, se ponían Vicente Cadenas y él de acuerdo y marchaban al gobierno civil o al obispado a realizar las gestiones que fueran necesarias. Al mismo tiempo desempolvó las dos imágenes de la Cofradía, que eran el Nazareno de la caida y la Verónica, que estaban en un arcón olvidadas y las llevó para su casa, las restauró y las preparó para poder procesionarla y gracias a eso la Cofradía volvió a realizar sus procesiones semanasanteras, porque Mario había restaurado, tanto las imágenes, como otras piezas en madera que tenía la cofradía. El se encargó de grabar las primeras procesiones y fue componente del cabildo de la cofradía hasta el día que murió. Era ya por su trabajo y esfuerzo en pro de la misma, Hermano de Honor de la Vera Cruz. El se encargaba de vestir las imágenes y de ponerles los aderezos a las mismas, hasta que la rápida enfermedad pudo con él.

Durante el tiempo que Leandro Sarmiento estuvo de alcalde, fue concejal de nuestro municipio y a él lo que más le gustaba, era la organización de las cosas, eso de organizar lo llevaba en la sangre y conocía la ciudad palmo a palmo, así como a todos sus vecinos, no en balde acompañó mucho a Don Angel Riesco y a Don Francisco Viloria, cuando fueron los párrocos de La Bañeza, ya que iba con ellos a ver a los enfermos muchas veces. En fin Mario fue un hombre activo, inquieto y que realizó una gran labor en pro de la ciudad que le vió nacer.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Antonio Palmero, de 'Casa Palmero' de Ultramarinos


«La Bañeza Hoy», como buen periódico local, se fija en las gentes de la ciudad... en el vecino, en el kiosquero... Gente anónima, a la que un gran medio de comunicación no pres-taría atención. Pero son esas personas de las que dependemos día a día, y cuyos servicios y labor continuada han hecho más fácil nuestra vida: el que nos vende el pan, el periódico, el jóven emprendedor que ha montado una nueva empresa o ha tenido una original idea, o ese señor mayor que lleva toda su vida detrás de un mostrador atendiendo
al público. Este último es el caso en el que nos paramos hoy. Antonio Palmero, de ‘Casa Palmero’, la última tiendecita de ultramarinos que sobrevive en el centro de La Bañeza y que lleva cerca de un siglo (la tienda, Antonio sólo tiene 82 años) atendiendo a sus clientes.

Emilio García Ranz / La Bañeza. En el número 82 de la avenida Vía de la Plata hoy, casi ya en 2010, sobrevive una tienda que tiene mucha historia. Muchas décadas a sus espaldas atendiendo a sus clientes: «Casa Palmero».
Tras pasar la puerta bajo ese toldo azul de la fachada donde se exhiben las cajas de la fruta, nos recibe Antonio, un señor simpático, jubilado –su hermano Ángel Palmero de 65 años es el que ahora lleva el negocio– pero Antonio sigue allí visitando la vieja tienda de ultramarinos en la que ha pasado su vida.«Llevo más de 50 años aquí –nos dice Antonio– aunque la tienda (la única de Ultramarinos que queda ya en la ciudad quitando otra del barrio de El Polvorín) ya ha pasado por varias generaciones. «Antes la llevaba mi padre» recuerda Antonio hablando de tiempos de la Guerra Civil y épocas de cartillas de racionamiento. «Mi padre iba por los pueblos vendiendo y comprando. Traía cosas para vender en la tienda como huevos o tocino» rememora Antonio que dice íba a Valencia (la de las naranjas no la de D. Juan) en tren –nos enseña incluso alguno de los últimos billetes para comprar fruta–. «También fuí a Sevilla a comprar productos que luego vender aquí» –añade.

« Antes no había camiones como ahora y se íba en tren y luego en carro.
Recuerdo aquellas latas de escabeche y sardinas sala-das que venían en cajas» (productos que hoy ya son difíci-les de encontrar –tan difícil o más como encontrar una tienda de ultramarinos que haya sobrevivido, en una gran ciudad, al boom de los primero autoservicios (como Nieto, etc) que hicieron cerrar a muchas, y luego a la docena de supermercados que llegó a tener no va mucho La Bañeza (hoy la cifra está en torno a la decena más un hipermercado).

Desde 1.936 hasta 2009 muchas personas han pasado por la tienda de Palmero, que aún guarda aquel sabor y decoración tradicional (entrar en ella es como hacer un viaje en el tiempo). Y durante el tiempo que duró nuestra visita hubo gente que fue por el pan, las lentejas (con la lista de la compra a boli, como hace años... Cuentas en papel y a boli (como hace décadas). «Eso sí la gente ahora ya paga a mano, no se la anota como antes» nos cuenta enseñándonos viejos papeles –carteles como el de una fábrica de chocolate de La Bañeza que ya son sólo recuerdo–. «Y aún debe haber por ahí cuentas de personas que íban a pagar a fin de mes y no lo hicieron» termina sonriente.

jueves, 22 de enero de 2009

Santos Garcia de las Vecillas / sangarvec informática


Se llama Santos García de las Vecillas, tiene 28 años, es de Castrocalbón, y es un jóven emprendedor que hace dos años (en abril) que se instaló en nuestra ciudad, tras trabajar de cámara de televisión en Localia t.v.
Su tienda, Sangarvec informática, sita en la Plaza del Centenario de nuestra ciudad, nos sorprendió estas navidades con una iniciativa: la campaña de regalar 3.000 € en metálico entre los clientes que compren entre el 1 de Diciembre pasado y el próximo 31 de Enero.
«La Bañeza Hoy» se interesó por esta iniciativa y se pasó esta última semana por el establecimiento, para preguntarle a Santi acerca de esta campaña

Emilio García Ranz / La Bañeza.-
P.:–¿En qué consiste la campaña de los 3.000 euros?
R.:–Es una campaña de Navidad para potenciar la venta.
P.:–Sorteas 3.000 euros (medio millón de las antiguas pe-setas), entre los clientes.
R.:–Eso es.
P.:–Y ¿hay alguna condición?
(Santi nos imprime una hoja de las condiciones del sorteo, cuyas bases se pueden encontrar en internet, a disposición de todo el mundo, en la web: www.sangarvec.com).
«No hay ninguna condición. –comenta Santi– básicamente es que se hagan aquí compras de productos informáticos y sobre la base se entregan números: un número por cada 5 euros de compra en productos informáticos o un número por cada 20 € de compras en videjuegos y consolas porque aquí nos queda menos de beneficio.
P.:– Sabes que 3.000 euros es mucho dinero. Vamos, el Ayuntamiento de La Bañeza, siendo Ayuntamiento, sortea 6.000 euros pero no en metálico, sino en compras. ¡3.000 euros en metálico los sortea una pequeña tienda local!
R.:– Sí: 3.000 euros que se darán en un cheque al portador
La iniciativa del ayuntamiento está bien pero yo creo que la gente no le saca tanto partido a 6.000 euros en cosas compradas que a 3.000 euros en metálico porque no hay obligación en gastarlos, se los pueden gastar en lo que quieran o ahorrarlos.
P.:–Pues sí, la idea está bien. Es el premio que dio AGEBA, la asociación local de empresarios y comerciantes, mientras tuvo los primeros años la campaña de Navidad.
R.:–No sabía.
P.:–Esta es la última semana de campaña, puesto que el plazo para entrar en el sorteo, que será en Marzo, se cerrará el próximo sábado 31 de Enero. Haciendo un balance de la misma ¿Qué tal repercusión ha tenido la campaña?
R.:–Buena. Se ha vendido bastante.
P.:–¿En qué año instalas esta tienda?
R.:–En 2.007.
P.:–Llevas casi dos años.
R.:–Sí, los haré el 9 de abril.
P.:–¿Y cómo surge la idea de poner una tienda de informática en La Bañeza?
R.:–Por dos cosas: una, por-que soy de Castrocalbón y para estar cerca del pueblo, y dos, porque siempre me ha gustado la informática. Estuve estudiando sistemas de telecomunicación e informática.
P.:–Estuviste antes trabajando de cámara de televisión.
R.:–Sí, en Localia. Empecé en prácticas y hasta que se me terminó el contrato.
P.:–...y decidiste montar tu propio negocio. Más o menos lo que me pasó a mí. Y ¿Qué tal los comienzos? Supongo que difíciles.
R.:–Bueno. Montar tu propio negocio, coger un local, etc. siempre lleva unos gastos y un riesgo de que no sabes cómo va a funcionar, si vas a tener clientes. Yo monté el negocio en La Bañeza porque conocía gente aquí, y el que la gente te conozca es un buen primer paso para tener posibles clientes, etc.
P.:– ¿Qué tal las ayudas de los bancos a los jóvenes emprendedores..? porque tuviste que pedir un préstamo ¿no?
R.:–Sí, pero no muy grande. Y ten en cuenta que no tengo una familia que mantener, no tengo hijos, soy jóven, tengo 28 años, 26 cuando empecé con esto, y así es más fácil.
P.:–¿Y qué tal la crísis? porque en La Bañeza muchos pequeños comercios se quejan de que no venden.
R.:–Hombre, yo no sé. La ver-dad es que cuando yo empecé ya estaba la crísis casi encima y casi no la he notado. Quizás hace dos años sí que estaba mejor, pero yo no me quejo, me vá bien. Saco para pagar los gastos y gano para mi sueldo.

domingo, 12 de octubre de 2008

Trini del Canto / Presidenta a.e.c.c. La Bañeza



Entrevista: Emilio García / Fotografía: Manuel Angel Villazala

Entradilla. La a.e.c.c. hace una gran labor

Se llama Trini, y todos la conocemos por ser la mujer de Palazuelo –el Alcalde–, pero además es desde hace poco la Presidenta de la Junta local de la a.e.c.c. La Bañeza (aun-que antes de ser presidenta ya era miembro de la misma y colaboraba con la asociación desde que el cáncer estuvo muy cerca de ella.
Esta semana nos acercamos a Tri-ni y la preguntamos a cerca de la asociación y la labor que desempeña.

Emilio García Ranz / redacción.-
P.:¿Desde cuando lleva trabajando la asociación española contra el cáncer en La Bañeza?
R.:–En La Bañeza llevará unos 8 años, pero con local para acoger a la gente o reunirnos nosotros 4 ó 5 años.
P.:–Tú eres nombrada presidenta de la junta local en enero de este año, pero yo ya te había visto colaborando en las cuestaciones y otros actos de la a.e.c.c. en La Bañeza desde antes ¿Desde cuando?
R.:–Desde siempre. Antes de que estuviera en La Bañeza ya tenía contacto con la asociación a raíz de vivencias que afectan de manera personal.
Ví la labor que hacía la a.e.c.c. y me apunté a colaborar.
P.:–¿Cuál es esa labor?
R.:– A nivel León el voluntaria-do trabaja en el Hospital prestando su ayuda a los pacientes y familiares estando con ellos en el hospital acompañándoles, ayudándoles moralmente y psicológicamente a afrontar la enfermedad, y a ni
vel de gestiones: facilitarles médicos, acompañarles a consultas o de indicarles por donde deberían de seguir para localizar a un profesional.
Luego también se realiza una labor de concienciación y prevención con conferencias. El año pasado fue muy importante lo que se habló de la vacuna del papiloma, se realizaron actos de prevención en colegios (se habló de la importancia preventiva de tener buenos hábitos de alimentación), y en los institutos se habló además del tabaco. Todos los años se hacen cursos sobre tabaquismo y cómo dejarlo.
P:¿Cuáles de estas actuaciones se han hecho en La Bañeza?
R.:–En La Bañeza se empezó el año con conferencias, después se organizó la I Carrera Contra el cáncer, que fue un éxito, y tras la cuestación que se ha hecho hace poco, estamos preparando algún taller cara a otoño, del que ya informaremos cuando van a ser las fechas porque dependemos de la agenda de los profesionales.
si necesitas ayuda de la a.e.c.c. La Bañeza
P.:–¿Cómo contactar con a.e.c.c. La Bañeza?

Reuniones: Martes a partir de las 20 horas
Edificio de usos múltiples
C/ Dr. Palanca-LA BAÑEZA
tfno: 987 27 16 34
607 19 24 17

viernes, 3 de octubre de 2008

Ramiro Turrado García, chofer de autobús de línea

Le conocí de niño yendo en el coche de línea con mis padres del pueblo a La Bañeza o de La Bañeza al pueblo, luego entablé conversación con él aquellos veranos en los que me tocaba ir a particulares a recuperar ‘mates’ a La Bañeza, y luego aquel verano en el que iba a sacarme a donde Rancho el carné de conducir.
Él se llama Ramiro, y es el chófer del autobús de línea. Un hombre simpático que siempre tenía una palabra agradable y cortés al subir al autobús. Ahora aún le saludo y él me pita cuando nos cruzamos por la carretera, él con su autobús y yo a pié o con mi coche desde que saqué el carné, y por eso la relación no se ha perdido: Ramiro y yo seguimos siendo amigos.
Han pasado décadas y él sigue siendo el mismo: una persona entrañable de esas con las que merece la pena pararse a hablar, porque siempre tiene algo que contar. Así que uno de estos días marché a la estación de autobuses, grabadora en mano, y decidí hacerle esta entrevista para transmitiros a vosotros un poco de lo que viví con Ramiro Turrado García, pues antes viajar en autobús era toda una aventura –me acuerdo de una vez que el bus nos dejó tirados por avería mecánica a la salida de Castrocalbón– y muchas otras cosas que antes ocurrían.
Ramiro, que se podría jubilar dentro de un año anticipadamente, aún tiene muchas más cosas que contar.



Emilio García Ranz. / La Bañeza-

P.:–¿Cuantos años viajando desde La Bañeza a Pinilla y de Pinilla a La Bañeza en el ‘coche de línea’?
R.:–35 años.
P.:¿Qué edad tenías cuando empezaste a trabajar para la antigua «Empresa Ramos»?
R.:– Empecé con 20 años. Empecé de cobrador.
P.:– Y siendo de un pueblo de campo, de economía agrícola, ¿Cómo decidiste en vez de ir a trabajar las tierras el meterte a chofer del autobús de línea?
R.:– Pues la verdad es que los jóvenes de antes y de ahora buscábamos otra salida laboral que no fuera el campo, y a mi hermano, que andaba de León para La Bañeza, le dijeron que había una oportunidad de empezar a trabajar para la Empresa Ramos de cobrador y me lo dijo a mí y así empecé.
P.:–¿Y tenías por aquel entonces el carné de conducir?
R.:– Nada de nada. Empecé de cobrador y cuando empecé no tenía ningún carné de conducir Vamos, no sabía ni cómo era un volante.
P.:–¿Cómo eran los autobuses de aquella época?
R.:– Si quieres te traigo una fotografía (nos dice sonriendo, pues guarda recuerdos de imágenes de aquellos viejos coches de línea que nos pasa a describir).
Había que hacer lumbre debajo del autocar porque en invierno se helaba la válvula y no te cerraba las puertas.
P.:– Han cambiado los autobuses a más modernos y también las gentes, los pueblos, las carreteras... No me puedo ni imaginar cómo sería la carretera de Calzada en la época de Franco.
R.:– Puff. Era como la de Castrocalbón cuando la estaban arreglando. Había unos baches que te rompían las ballestas.
P.:–Bueno, pero los autobuses de antes también serían más duros, estarían más hechos que los modernos, para andar por aquellos viejos caminos.
R.:–No te creas. Cada época tiene sus cosas y requiere lo suyo. Los autobuses de ahora son más modernos, no sé si más duros, pero sí más seguros. Tienen una dirección, frenos abs, otros sistemas tanto para el conductor como para el viajero(asientos más cómodos, aire acondicionado, televisor...) Antes tenías que tener cuidado porque te podías salir de la carretera en una cur-a. Además había unas heladas y unas nevadas que ahora ya no caen.
P.:– Cuéntanos alguna aventura.
R.:– Hemos pasado de todo. Las nevadas eran tremendas y se te marchaba el coche (autobús de línea) con cadenas y todo para la cuneta. Una vez se me fué en Felechares y tuve que ir andan-do hasta Pinilla para buscar un tractor para que nos sacase.
P.:– Ha cambiado mucho todo, no sólo en autobuses y en comodidad de los mismos, sino en viajeros. Aunque los autobuses de antes eran más incómodos yo recuerdo que íban llenos. Recuerdo la vieja cochera de Ramos a las 7 de la tarde con el andén 1 y 2 con los coches de lí-nea a tope de gente un día normal, y aquellas viejas puertas correderas que se abrían para que pasara la gente de todos los pueblos de la comarca hacia los respectivos autobuses cuando oían el ruído (porque apenas se entendían) por los altavoces de aquella gran y fría sala de espera de bancos de madera. Hoy ya te veo pasar y a veces no llevas a casi nadie. Todo el mundo ya casi tiene coche.
R.:–Cierto. Recuerdo cuando en nuestra línea iban cuatro coches. Iban el de San Esteban, dos a Castrocalbón el de la línea que iba hasta Pinilla y el de Camarzana. Yo recuerdo los fines de semana que iban dos coches llenos ahora van cuatro personas.
P.:– Claro. La gente que iría a La Bañeza al mercadillo del sábado seguro. No sólo iría el autobús lleno de viajeros sino de carga.
R.:– Me acuerdo de llevar hasta gorrines en la baca del ‘coche’.
P.:–(estallo de risa) ¿Transportabas cerdos vivos encima del autobús? ¡Tenía que ser un show!
R.:– Sí. La gente llevaba de todo. Me acuerdo de un paisano de Calzada que llevaba alubias en la maleta.
P.:– Puff. Claro, yo también me acuerdo de eso, de venir al pueblo de vacaciones de Semana Santa y que al irte los vecinos te daban de todo. Una vez mi padre llevó la maleta con media matanza a Bilbao... Lo malo, su-pongo, subir esas maletas para la baca... porque ahora el maletero está debajo.
R.:– Sí –responde Ramiro– antes era todo cargarlo a pulso arriba del coche, para la baca. Antes debajo no había nada. Y había maletas que igual pesaban 50kg
P.:– Toda una vida montado en un autobús... puedes ser cronista, porque has visto el mundo cambiar época a época monta-do en tu autobús.
R.:– Sí. Ha cambiado todo, y todo para mejor excepto la gente, que hay menos viajeros y son más exigentes que antes. Antes en el autobús y en el pueblo la gente era de otra manera, había una solidaridad... En el autobús éramos todos una gran familia. Ahora ya ves, en muchos pueblos la gente no se habla como antes.
P.:– Te doy la razón. Cuando yo vine al pueblo por primera vez y hasta los años 80 me acuerdo de ir a casa de los amigos y entrar hasta la cocina, en mi casa no se cerraba la puerta de la calle, se ponía un ladrillo y se de-jaba abierta –le comento a Ramiro– ¡y ahora con los rumanos...!
R.:– Sí, es lo que te decía, que ha cambiado la forma de ser de la gente. Antes enseguida entablabas conversación, ahora hay quien no te habla. Y la gente se conformaba con poco. Me acuerdo de una vez en un autobús de 35 plazas que fueron 114 personas Fue en el coche de Manolo el de Camarzana. La gente quería ir a La Bañeza y no le importaba ir de pie.
P.:– Puff!! Pero 114 personas en un autobús... ¡Parecerían sardinas en lata!
Oye. Tiene que ser difícil conducir por esas carreteruchas.Yo conozco tu ruta, y en Pinilla las casas se meten en la carretera. La carretera es estrechísima, tanto como para no cruzarse el c-che de línea y una bici en algu-nos tramos. Tendrá que ser difícil meter un autobús por ahí.
R.:–Anda hombre, anda. Hay carreteras más estrechas. Te lo digo yo, y con más baches. Ahora se han arreglado mucho, pero ten en cuenta que antes aunque habían más baches había me-nos tráfico. Por muchos pueblos no pasaban ni coches, sólo el coche de línea.
P.:–Ah! ¿Conoces otras carreteras? Yo pensaba que siempre ha
cías la misma ruta.
R.:No, he hecho otras rutas con el autobús, aunque bien es cierto que casi siempre he hecho la ruta La Bañeza-Pinilla en las tres empresas por las que he pasado Ramos, Alsa y ahora Gelo.
P.:–He oído rumores de que te jubilas dentro de poco.
R.:–No lo sé. Hago 60 años y no sé cuando me jubilaré.

miércoles, 13 de agosto de 2008

Hasta siempre Manolo (Peri)

José Cruz Cabo
Me dió rabia, dolor y asombro, cuando me dijeron que habías
muerto en accidente de tráfico. Manuel Martínez Fuertes, fuiste
siempre uno de los grande amigos y mejor bañezano. Sabes que te
conocí junto a tu padre, Olegario Martínez, en la Peña Real Madrid,
siendo tú un niño. Las cosas de la vida, nuestra amistad nos llevó
por caminos parecidos y esta se fue fortaleciendo y mejorando, a
través de la Directiva de la Peña, a través de la cofradía de San
Antonio Abad, que me dabas muchas noticias, y me informabas de
muchos acontecimientos. Después llegó el Grupo "La Charra",
donde tú eras el alma o una de las almas, no solo por tu magnífica
voz, sino por tus comentarios siempre alegres, siempre divertidos,
pero siempre educados y generosos. Me demostraste, a través de la
famosa Asociación Bedunia, de la que yo tuve que dar noticias
tanto a nivel local, como provincial y hasta nacional, que eras una
persona leal, que eras un hombre atento y servicial, que amabas a
nuestra ciudad y a la mayor parte de sus habitantes, porque eran
paisanos tuyos, porque querías que ella subiera comercial,
industrial, cultural y socialmente.
Eras una persona encantadora, contigo siempre había alegría, a
nada le dabas importancia, pero ponías los medios para solucionar
los fallos, porque, por encima de todo, eras un ser humano atento,
servicial, afectuoso y siempre sentí encima de mi tu aliento, tu
amistad y tu apoyo incondicional. Es una pena que a un hombre de
tu valía, le cortaran su estancia en esta tierra tan de golpe y de
forma tan dramática, porque aún tenías muchas cosas que hacer
por los que amabas y por tu ciudad. Nada ayuda a quitarnos el
dolor de tu trágica muerte, pero aunque sea en el más allá, quiero
que sepas que estoy al lado de tu esposa e hijos, que siento su
dolor y lo hago mío, y que mientras viva, seguiré recordando tu
maravillosa persona y tu inamovible sonrisa. Hasta siempre
Manolo.